La pareja del hombre señalado como violador confeso de menores en Llíria fue detenida este martes por la Guardia Civil, acusada de un intento de asesinato tras presuntamente administrarle pastillas en el desayuno del lunes. Según el relato, la mujer habría mezclado varias pastillas de un medicamento que ella tiene prescrito.
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Durante horas, el hombre presentó vómitos y un claro empeoramiento. Al creer que podía estar agonizando, la mujer acabó llamando a los servicios sanitarios para pedir ayuda.
La detención se produjo al día siguiente, cuando la mujer contactó con los agentes para entregarse por el presunto intento de homicidio. Según su versión, tomó la decisión después de que el hombre le confesara que había abusado sexualmente del hijo de una mujer a la que acogieron en su casa y al que, tras haberlo criado, se referían como "su nieto".
¿Cuándo estalla el caso?
El caso estalló a comienzos de mayo de 2024, cuando el investigado, de 69 años en ese momento, se presentó en el cuartel de la Guardia Civil en Llíria y reconoció ante los agentes agresiones sexuales cometidas durante décadas contra menores de su entorno. Tras esa declaración, y después de que se activara el contacto con las víctimas para formalizar las denuncias, fue detenido y puesto a disposición judicial. El Juzgado de guardia acordó entonces su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.
Sin embargo, no permaneció en prisión. El 14 de junio de 2024, la Audiencia Provincial de Valencia estimó el recurso de la defensa y le reconoció la libertad provisional al considerar que no se apreciaba riesgo de fufa y que existían medidas cautelares "menos gravosas" para garantizar el procedimiento. Entre esas medidas, se fijaron comparecencias periódicas (firmas en sede judicial) y una orden de alejamiento respecto a una de las víctimas, que todavía era menor.
Con la confesión de esta nueva agresión sexual, ya son siete las víctimas registradas del pederasta, de 71 años: la hija de su pareja, cuando tenía once años; una menor de ocho años en un camping; su cuñada, cuando era menor; y su propia hermana, siendo ambos menores. A estas hay que añadir otras dos jóvenes, cuyos casos ya han prescrito.
