Cuando soñamos con el trabajo deseado, una de las cualidades que más pueden atraer es la posibilidad de viajar y conocer nuevos lugares. Si, encima, se puede realizar en espacios de lujo, ese deseo puede dispararse.
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Esto es lo que atrajo a María Florencia Mainet, jefa de azafatas en yates de lujo, a dejar atrás una vida de administrativa en un despacho con sueldo fijo y estable para embarcarse al mar.
"Podía ver con bastante claridad cuál iba a ser mi futuro si me quedaba ahí... y no era la vida que quería para mí", ha explicado en una entrevista con Infobae, en la que ha revelado las condiciones de su empleo.
Graduada en Turismo, reconoce que optó por este cambio profesional asfixiada por una vida de trabajo rutinario: "No me gustaba. Ni mi trabajo ni la vida que ese trabajo me ofrecía". Desde ahí, se embarcó en la industria de los yates de lujo.
"Tengo mucho menos miedo que antes"
Su vida dio un giro de 180 grados y reconoce que se ha despedido de una "rutina aburrida, sin desafíos y sin crecimiento". Ahora, quiere ayudar a otras personas a seguir su camino: "Me animo ahora a arriesgar más, porque tengo mucho menos miedo que antes. Hacer lo que hice me dio una seguridad que pocas cosas en la vida te dan".
Su rutina, desde luego, está muy alejada de un aburrido trabajo de oficina: "Como tripulante, un día a bordo puede variar muchísimo. Depende de si hay huéspedes o no", reconoce.
Las jornadas con pasajeros son mucho más intensas y ahora como jefa de azafatas se encarga de organizar las comidas, bebidas o actividades. Si no hay huéspedes, sus tareas se centran más en la limpieza, organización de recursos y preparación de próximas jornadas.
Un trabajo para el que se requiere atención al detalle, discreción, organización y gran orientación al servicio", reconoce. Pero, sobre todo, mucha energía: "Subimos y bajamos escaleras todo el tiempo. Es físicamente exigente, pero te mantiene en forma".
Un sueldo atrativo
María Florencia Mainet reconoce que la "remuneración es muy atractiva", dadas las exigencias del puesto. "Las azafatas sin experiencia ganan 2.500 euros al mes, mientras que los que realizan las tareas de chefs e ingenieros pueden superar los 6.000 euros. Además, los gastos de comida, seguro médico, alojamiento y vuelos están cubiertos", señala.
Para ser azafata se necesita cumplir con algunos requisitos, como la experiencia en el servicio o el dominio del inglés. Además, se recomiendan cursos de Housekeeping y Silver Service; y en el caso de marineros, manejo de tender y Power Level 2.
Otro de los requisitos exigidos es tener el pasaporte vigente, un certificado médico marítimo, curso de seguridad y edad entre 18 y 45 años. Además, advierte sobre la importancia de adaptar el currículum, porque "tiene que estar hecho específicamente para yates".
