El incidente tuvo lugar la noche del lunes, sobre las 21:30, cuando un tren Alvia que cubría la ruta Barcelona-A Coruña impactó contra un desprendimiento de tierra y rocas que habían caído sobre la vía.
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El choque se produjo a la altura del apeadero de O Freixeiro, en la provincia de Lugo, antes de llegar a Monforte de Lemos. Pese al susto, no se registraron heridos, aunque sí daños materiales en el frontal de la cabeza tractora, que quedó afectada por el golpe.
Mucho será falta de conservación, pero otro tanto es este clima loco que llevamos viviendo unas semanas.
El tren Alvia que cubría la ruta Barcelona-Galicia se ha comido hace un rato una trinchera en el entorno de Freixeiro (A Coruña). Sin heridos, solo daños materiales. pic.twitter.com/SgbNxxCNxV— Víctor de Elena (@victordeelena) January 26, 2026
El temporal como detonante
El desprendimiento se enmarca en el episodio de lluvias de la borrasca Joseph, que estos días ha dejado precipitaciones intensas, viento y avisos meteorológicos en buena parte de España. Ese contexto de inestabilidad aumenta el riesgo de movimientos de tierra y caída de rocas en tramos sensibles de la red ferroviaria.
El incidente se produjo cuando el servicio ya iba condicionado por el temporal. El tren acumulaba unos 80 minutos de demora por el mal tiempo durante su paso por Castilla y León y, en el momento del impacto, testigos situaron la velocidad en no más de 90 km/h. Tras el golpe, el convoy se detuvo casi una hora, reanudó la marcha muy lentamente hasta Monforte de Lemos y los viajeros completaron el trayecto con un retraso que rondó las tres horas.
El susto en Lugo llega, además, en un momento de máxima sensibilidad, con el tren en el centro del debate público. Incidentes recientes como el de Adamuz (con 45 muertos) y el de Gelida (con un muerto) siguen muy presentes en la memoria colectiva, y cualquier episodio, aunque se salde sin heridos, reaviva la preocupación de los viajeros y vuelve a poner el foco en la seguridad, el mantenimiento y la respuesta ante temporales.
