Sale a la luz el primer informe oficial sobre el accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). El descarrilamiento de un tren Iryo Málaga-Madrid y la colisión posterior con un tren Alvia Madrid-Huelva.
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Ahora, un escrito preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) de este viernes 23 de enero recoge que la causa del accidente de Adamuz fue la rotura de una soldadura de la vía, que causó el descarrilamiento del tren Iryo.
El documento sustenta la que se califica todavía como hipótesis de trabajo en las muescas que presentan las ruedas del lado derecho de los coches 2, 3, 4 y 5 del Iryo, que son "presumiblemente coincidentes" con la sección del carril roto.
La CIAF detalla que dicha vía ya llevaba tiempo rota porque las muescas de otros tres trenes que pasaron por el lugar horas antes muestran "muescas con un patrón geométrico compatible" con las del convoy accidentado.
La comisión ha pedido analizar las ruedas de los trenes que pasaron por el mismo lugar en las 48 horas previas al accidente. Sin embargo, todavía no se da por cerrada la causa de la rotura del carril, a la espera de analizar en laboratorio varios fragmentos que se han extraído para analizar. Además, se incide en que esta primera hipótesis puede cambiar si aparecen "nuevos hallazgos" y emplaza al informe final.
"Compatibles con un impacto en la cabeza del carril"
El escrito, que actualiza toda la información disponible hasta ahora pero no es definitivo, señala que las muescas halladas en las ruedas delanteras de tres de los vagones "son compatibles con un impacto en la cabeza del carril" que ya estaba fracturado.
"Al estar interrumpida la continuidad del carril", como consecuencia de la rotura, "la parte anterior recibiría inicialmente el peso total de la rueda, provocando que esta parte del carril descendiese levemente. Como la parte del carril posterior a la rotura no estaría actuando solidariamente con la parte anterior, se produciría momentáneamente un escalón entre los dos lados de la fractura, que golpearía la llanta de la rueda", señala el escrito.
La CIAF indica que se enviarán las muestras del carril a un laboratorio mecanográfico para determinar las posibles causas del incidente. Por el momento, destaca que "no se descarta ninguna hipótesis" sobre los motivos de dicha rotura.
Los investigadores indican que "las muescas están presentes en todas las ruedas correspondientes a los ejes impares" de los coches 2, 3, 4 y 5 del Iryo. Estas muescas tienen un "patrón uniforme" en los coches 2, 3 y 4, que son "compatibles" con un "impacto" en la cabeza del carril.
El informe encuentra resultados aparentemente coincidentes en la comparación visual de las muescas de las ruedas y la sección del carril roto en la zona del descarrilamiento. Además, la CIAF indica que el hecho de que las muescas estén presentes solo en las ruedas de los ejes impares es "compatible" con el hecho de que la primera rueda de cada bogie "recibiese el impacto de la cabeza del carril fracturado".
Los investigadores consideran que, cuando se produjo el citado primer impacto, "el carril golpeado también se deforma y desciende, por el impacto y por pasar a soportar el peso de la primera rueda".
El escrito indica que, a velocidades del orden de 200 kilómetros por hora, "la segunda rueda pasa tan pronto (en torno a unas 3 centésimas de segundo después) que el carril impactado no tiene tiempo a recuperar esa deformación". Por este motivo, "no golpea la segunda rueda del bogie como lo hizo con la primera". En todo caso, emplazan al desarrollo de las investigaciones para certificar todas estas hipótesis.
El descarrilamiento del tren Iryo se produjo en el coche 6 y tan solo nueve segundos después se produjo la colisión con el tren Alvia que invadía la vía 2, sin que hubiese tiempo para activar los mecanismos de seguridad.
