El color de piel, pelo u ojos pueden definir nuestra genética y, con ello, la predisposición a padecer determinados problemas de salud, así como también la protección a determinados agentes.
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En el caso de las personas con el pelo rojo y la piel pálida, se ha descubierto que tienen un riesgo significativamente mayor de padecer melanoma, el cáncer de piel más agresivo.
Esta circunstancia médica tiene una explicación. Las personas con estas características se encuentran con que la feolamina, el pigmento rojizo, no las protege frente a la radiación ultravioleta del mismo modo que la eulamina, el pigmento marrón o negro.
Pero la realidad es que esta circunstancia también tiene un efecto protector que supone una gran ventaja para la salud de las personas pelirrojas. A pesar de que el sol no les hace bien, la realidad es que tiene otra contraprestación.
El origen de la circunstancia protectora de las personas pelirrojas: hallazgo científico
Este descubrimiento ha sido fruto de un trabajo de investigación por parte de científicos españoles del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), que ha descubierto que la feomelanina no es un "fallo" del sistema de protección solar del organismo, ya que esconde una una función muy beneficiosa.
El pigmento se encarga de proteger al organismo ante la oxidación por un consumo excesivo de cisteína, un aminoácido que, en grandes cantidades, resulta tóxico para las células.
La cisteína es fundamental para vivir, ya que se emplea en la síntesis de las proteínas. Su acumulación, por ejemplo a través de la dieta, puede sin embargo provocar un estrés oxidativo masivo, dañando el ADN y acelerando el envejecimiento de los tejidos.
El descubrimiento, que han realizado el equipo de Ismael Galván, Marina García-Guerra y Marta Araujo-Roque, publicado en PNAS Nexus, muestra que el organismo de las personas pelirrojas utiliza la producción de feomelanina como "almacén de seguridad".
Esto provoca que el exceso de cisteína se transforme en un pigmento inerte para el pelo o la piel, lo que facilita que el cuerpo se libere de su toxicidad. De este modo, sus organismos atrapan esta sustancia potencialmente dañina para el organismo y la transforman en un pigmento, liberando de su efecto perjudicial.
Los autores de este estudio científico destacan que "estos hallazgos representan la primera demostración experimental de una función fisiológica de la feomelanina: evitar la toxicidad del exceso de cisteína".
Hay que recordar que todas las personas que son pelirrojas deben su color a una variante del gen MC1R, que tiene una larga historia y que se heredó directamente de los neandertales.
