El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha sido noticia por su particular alineamiento con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la cuestión de Groenlandia y por anunciar finalmente un preacuerdo sobre el futuro de la isla junto al inquilino de La Casa Blanca.
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Rutte evidencia nuevamente su cercanía con Donald Trump, a pesar de que las posturas del presidente están atacando el futuro y la soberanía de su propio continente, donde ostentó una presidencia durante 14 años.
A pesar de esta imagen de docilidad que ahora muestra Mark Rutte con Donald Trump, al que incluso ha llegado a llamar 'daddy', la realidad es que tiene fama de inflexible, especialmente con países en situaciones vulnerables o precarias, como ocurrió en la crisis económica de 2008.
Las presiones de Mark Rutte a España en plena crisis económica
Mark Rutte fue primer ministro de Países Bajos desde 2010 hasta 2024. Durante su mandato fue protagonista por lanzar enfrentamientos con nuestro país. El primero llegó en 2012, cuando lideró a los conocidos como 'países frugales' (Suecia, Dinamarca, Austria y Países Bajos), que defendieron el cumplimiento de los planes de recortes sin fisuras.
Estos planes de excesiva austeridad implicaban una drástica reducción del gasto público, lo que implicaba que los gobiernos, sobre todo del sur de Europa, tenían que recortar partidas fundamentales como sanidad, educación o pensiones.
Sin embargo, no todos los países cumplieron como querían. Ese fue el caso de España, Portugal, Grecia o Italia, a los que la ultraderecha llamaba los PIGS, un acrónimo despectivo con sus iniciales que implicaba decir que eran los "cerdos". Estos países denunciaban que la figura de Mark Rutte vulneraba los intereses de la Unión Europa y la recuperación económica.
La guerra con España en la pandemia del coronavirus: Mark Rutte volvió a cargar contra nuestro país
La relación de Mark Rutte con España no mejoró durante los siguientes años, sobre todo por una cuestión fundamental como los fondos europeos de la pandemia. El entonces primer ministro neerlandés quiso mantenerse encima de los pagos y exigió condiciones estrictas a los países del sur, sobre todo a España, para acceder a estas ayudas.
Los fondos económicos se debían trasladar a los países solicitantes a cambio de llevar a cabo todo tipo de reformas, recortar los fondos estructurales de los países y mantener el modelo económico del norte de Europa.
En todo momento insinuó que España hacía una mala gestión de sus recursos al pedir investigar por qué no podían solventar la crisis económica. Una postura que, en todo caso, le dio grandes réditos a nivel interno, logrando un mayor apoyo dentro de Países Bajos.
Ahora que Mark Rutte está al frente de la OTAN, se mantiene como un elemento dócil de Donald Trump y ya no hace bandera de la austeridad, al reclamar elevar el gasto nacional en defensa de los países. Su fama de duro se dirige ahora al continente del que proviene, reclamando ajustes para llegar al 2% de gasto militar.
