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La polémica del precio de la V16: del coste real de fabricación a lo que paga el conductor

La baliza V16, obligatoria desde enero, vuelve a la polémica tras un video de Nil Ojeda que compara su coste de fábrica con el precio en España.

La polémica del precio de la V16: del coste real de fabricación a lo que paga el conductor

La polémica ha estallado a raíz de un vídeo del creador de contenido Nil Ojeda, que durante un viaje a China visita una fábrica y pregunta cuánto cuesta producir este tipo de balizas. En esas imágenes, el vendedor asegura que el coste de fabricación ronda los 19 yuanes (algo más de dos euros), una cifra que ha disparado las críticas en redes sobre el precio final al que se venden en España.

El asunto ha calado ya que Nil Ojeda no es un perfil menor, se trata de uno de los streamers y youtubers con más seguidores del país, con una comunidad masiva acostumbrada a viralizar cualquier tema. En este caso, el vídeo ha actuado como altavoz para un debate que afecta a millones de conductores.

Y lo hace en un momento sensible, puesto que desde el 1 de enero de 2026, la baliza V16 conectada es el único medio legal para señalizar un vehículo inmovilizado en la calzada, sustituyendo a los triángulos. De hecho, no disponer de una baliza V16 homologada puede ser motivo de una sanción de hasta 80 euros, cantidad equivalente a la que se imponía anteriormente por no llevar los triángulos de emergencia.

¿Por qué una V16 puede costar mucho más en España que en fábrica?

El vídeo se centra en el coste de producción, pero el precio final en España suele crecer debido a varios factores:

  • Homologación y certificación: para ser válida, la V16 debe cumplir una serie de requisitos técnicos y pasar por certificación de laboratorios autorizados (la DGT exige dispositivos certificados y publica listados de modelos). Ese proceso tiene costes de ensayos, documentación y control de calidad.
  • Conectividad incluida: desde 2026, la V16 debe ser conectada y enviar la ubicación a la DGT. Ese servicio implica módulo de comunicaciones y una cuota de conectividad integrada (normalmente de varios años) que ya va incorporada al precio de venta.
  • Logística, distribución y retail: importación, transporte, almacenaje, márgenes de mayoristas y tienda, devoluciones y garantías. No es lo mismo comprar a fábrica que vender con servicio posventa.
  • Impuestos: en España, el PVP incluye IVA (y el resto de costes fiscales de comercialización).
  • Marca y cumplimiento: cuando un producto es "obligatorio" y con lista de modelos certificados, el mercado tiende a concentrarse en referencias concretas, lo que afecta a los precios.

En la práctica, la diferencia entre el "coste de fábrica" que se ve en el vídeo y el precio en España puede ser amplia. Las V16 conectadas y certificadas suelen moverse entre los 35 y 60 euros, y solo el IVA (21%) ya añade una parte relevante al precio final, lo que podría suponer más de 8 euros. Además, el producto debe estar conectado (muchos vendedores incluyen 12 años de conectividad), figurar entre los modelos certificados y asumir los costes de importación, distribución y venta.

La clave, por tanto, no es solo cuánto vale, sino qué es lo que estas comprando exactamente. En España, la V16 no se vende como un simple accesorio, sino como un dispositivo conectado, certificado y con requisitos técnicos concretos, y eso encarece el producto cuando entra en el circuito legal y comercial.

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