La negligencia se produjo en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, donde Julián, de 85 años, acudió para someterse a una simple gastroscopia con sedación. El hombre falleció tras sufrir una reacción grave después de que se le administrara el contraste.
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Según se ha conocido posteriormente, la posibilidad de que Julián reaccionara a ese tipo de sustancia no era desconocida para el equipo médico, ya que su historial clínico recogía la alergia al contraste yodado desde hacía tiempo.
De hecho, en el momento en que uno de los profesionales iba a administrarla, el anestesista presente en la intervención se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y se dirigió rápidamente al cirujano, alarmado por la situación.
El informe del anestesista y la reacción de la familia
Lo ocurrido en el quirófano quedó reflejado posteriormente en un informe elaborado por el anestesista, al que ha tenido acceso El Mundo. En ese documento, el profesional señala directamente al cirujano como responsable de haber administrado el contraste yodado pese a que el historial médico del paciente recogía claramente su alergia.
Según relata en el informe, cuando vio que el médico iba a inyectar la sustancia, intentó detenerlo. "Observo que el médico responsable se dispone a administrar contraste yodado y le recuerdo que el paciente es alérgico a los contrastes yodados", escribe. Sin embargo, asegura que el cirujano le respondió que el contraste introducido en la vía biliar no provoca reacciones alérgicas y procedió igualmente a administrarlo ignorando la advertencia.
Mientras tanto, fuera del quirófano, los hijos de Julián esperaban noticias. La intervención, que según les habían dicho iba a ser rápida, comenzó a alargarse más de lo previsto. "Había entrado a las nueve de la mañana y ya eran las once", recuerda Lourdes Ante, una de sus hijas. Poco después, los médicos les pidieron que bajaran para hablar con ellos y les comunicaron que el paciente no despertaba de la sedación, aunque inicialmente no supieron explicar el motivo.
Horas más tarde, la situación empeoró. Julián entró en coma a causa de un grave edema cerebral y los médicos empezaron a hablar de una posible reacción alérgica al contraste yodado. La familia pudo verlo esa misma noche en reanimación, en un estado muy grave. Finalmente fue trasladado a la UCI, donde permaneció 42 días en estado crítico antes de fallecer.
Tras su muerte, una médica de la unidad llegó a sugerir a la familia que lo sucedido debía investigarse. Según recuerda Lourdes, varios profesionales sanitarios coincidieron en que la reacción al contraste yodado había sido el desencadenante. Ante la falta de respuesta por parte de la Administración, la familia decidió presentar una denuncia penal para esclarecer lo ocurrido.
