El trágico accidente de tren en Adamuz (Córdoba), provocado por el descarrilamiento de un tren Iryo Málaga-Madrid y la posterior colisión de un Alvia Madrid-Huelva, ha dejado 45 muertos.
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Este suceso ha conmocionado a toda la sociedad española, en una semana negra ferroviaria a la que se han sumado el accidente mortal de Gelida o el descarrilamiento de un tren en Cartagena.
Las redes sociales se han llenado de imágenes del desgarrador accidente de Adamuz. Pero un vídeo llamó la atención entre el resto. Se trata del momento en el que Carlos Alberto, tripulante de cabina de Iryo, se desplaza hasta un vagón accidentado e indica con calma y gran efectividad cómo actuar en ese momento de crisis.
Tragedia en España. Un tren Iryo descarriló en Adamuz (Córdoba) y luego se fue a impactar con un Alvia, tras lo cual varios vagones fueron despedidos con gente adentro. Reportes indican que hay al menos 21 muertos, pero la cifra podría aumentar debido a que continúan las... pic.twitter.com/dV3T9V1daI
— Sandra Romandía (@Sandra_Romandia) January 18, 2026
Su capacidad de comunicar en un momento tan complicado como el que acababan de vivir y la tranquilidad que transmitió a los pasajeros fue todo un ejemplo de cómo actuar en situaciones de crisis.
La historia de Carlos Alberto: el tripulante de cabina de Iryo que calmó a los pasajeros en Adamuz
Carlos Alberto es de origen venezolano y es tripulante de cabina de Iryo desde hace tres años. Fue uno de los primeros en reaccionar tras el accidente y ahora rememora su experiencia en una entrevista con el programa 'Todo es Mentira' de Cuatro: "Iba de pie, con un café recién preparado, y lo primero que noté fue cómo se sentía al arrollar algo", ha rememorado.
En el momento del accidente, no pudo ser consciente de lo que estaba ocurriendo e incluso llegó a comentar con una compañera que podría ser una animal. Sin embargo, pronto vio que estaba ocurriendo algo grave: el tren frenaba de una manera extraña y no estaba en su posición habitual.
Cuando llegó al vagón 5, que estaba completamente a oscuras, confirmaron que se había producido un descarrilamiento. En ese momento, regresó al vagón número 1, se puso el chaleco de seguridad y recordó las enseñanzas que le había dado su padre bombero, para coordinar la evacuación. "Calma, confía en mí", se dijo para asumir el control de la situación.
La jefa del tren le indicó que era necesario evacuar a los pasajeros. Por entonces, los tripulantes todavía desconocían que otro tren estaba circulando por la vía contigua, algo que luego conocieron por la Guardia Civil.
Después de instalar las escaleras de emergencia, comenzaron la evacuación de los pasajeros, recuperando así el control progresivamente. Carlos Alberto ha reconocido que pudo recuperar después cierta calma, el apetito o el sueño, tras asumir la responsabilidad de gestionar la crisis, guiar a los pasajeros y, sobre todo, transmitir calma en plena crisis.
El accidente de tren de Adamuz continúa siendo investigado, aunque las conclusiones apuntan a un fallo de la soldadura de la vía, que provocó el repentino descarrilamiento del tren Iryo y, con ello, la brutal colisión con un Alvia que circulaba en sentido contrario por la vía contigua.
