Una de las colecciones más relevantes del arte mexicano del siglo XX está a punto de viajar a España tras el acuerdo firmado entre el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura de México (INBAL) y Banco Santander.
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El conjunto incluye obras de Frida Kahlo y Diego Rivera, un aspecto que ha disparado la inquietud en el ámbito cultural mexicano. Cerca de 400 profesionales han suscrito una carta abierta en la que reclaman al Gobierno una explicación más clara sobre el alcance real del pacto y sobre las condiciones en las que se producirá el traslado.
Según ese acuerdo, la colección (expuesta ahora en México por primera vez en dos décadas) regresará este verano a España para instalarse en el nuevo centro cultural Faro Santander. La operación ha abierto un intenso debate sobre la salida del país de un conjunto considerado clave dentro del patrimonio artístico mexicano.
México teme que la colección no regrese
La principal inquietud del mundo cultural mexicano no está solo en el traslado de las obras, sino en la falta de certezas sobre su vuelta. Cuando Banco Santander anunció el acuerdo en enero, explicó que asumiría la "conservación, investigación y exhibición" de la colección, pero no concretó cuánto tiempo permanecerían las piezas en España. Ese vacío es uno de los puntos que más alarma ha generado entre historiadores, comisarios y profesionales del arte.
Las dudas crecieron aún más después de que el director de Faro Santander, Daniel Vega Pérez de Arlucea, señalara en El País que la legislación aplicable es "flexible" y que la colección tendrá una "presencia permanente" en el nuevo centro cultural.
Esa formulación ha sido interpretada en México como una señal preocupante, al sugerir que el desembarco en España podría ir mucho más allá de una cesión temporal.
El contrato entre ambas instituciones establece que la exportación será, en principio, temporal, pero también fija que Faro Santander podrá hacerse cargo de la colección en cualquier momento entre junio de 2026 y el 30 de septiembre de 2030. Además, el acuerdo contempla la posibilidad de ampliar ese periodo si ambas partes aceptan una prórroga del contrato.
Las obras de Frida Kahlo, en el centro de la polémica
El conjunto está formado por 160 obras de la antigua colección Gelman, ahora rebautizada como colección Gelman Santander. Originalmente perteneció a los coleccionistas Jacques y Natasha Gelman y fue adquirida en 2023 por la familia mexicana Zambrano.
Además de piezas de Frida Kahlo y Diego Rivera, incluye trabajos de Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, María Izquierdo y David Alfaro Siqueiros, así como una selección de fotografía mexicana.
La figura de Kahlo concentra buena parte de la controversia. El historiador Francisco Berzunza, uno de los firmantes de la carta abierta contra el acuerdo, considera que se trata de "un asunto muy serio" y recuerda que la pintora ocupa un lugar central en la historia artística del país.
Sus obras fueron declaradas monumento artístico en 1984, una protección que implica que solo pueden salir de México de forma temporal.
En ese contexto, las críticas apuntan directamente al papel del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Según recuerda The Guardian, este organismo no solo debe velar por la protección del patrimonio nacional, sino también promover la repatriación de obras mexicanas que permanecen en colecciones privadas en el extranjero.
Para parte del sector cultural, lo ocurrido con esta colección va en la dirección opuesta y pone en riesgo el espíritu de la norma que durante años ha tratado de evitar la dispersión de la obra de Kahlo fuera del país.
La aclaración de México y Banco Santander
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se pronunció sobre la polémica y aseguró que su deseo es que la colección permanezca en el país.
En la misma línea, la ministra de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, defendió que las obras siguen siendo mexicanas y subrayó que no han sido vendidas, sino que solo saldrán del país de manera temporal. Según explicó, el préstamo está previsto hasta 2028.
Por su parte, Banco Santander emitió un comunicado en el que insistió en que el acuerdo "no implica, bajo ninguna circunstancia, ni la adquisición de la colección ni su retirada definitiva de México". La entidad añadió además que las obras "regresarán a México al final del periodo temporal de exportación"
