A la hora de preparar una ensalada hay dos tipos de personas: los que abren la nevera y vuelcan en el bol todo lo que se puede aprovechar para algo fresquito o bien los que ponen especial cuidado en la combinación de ingredientes y sus diferentes aliños.
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Yo tengo que reconocer que soy de las segundas, aunque con una excepción a la hora de aliñar: siempre echo la sal, luego el aceite y por último el vinagre. Y hoy me he enterado que llevo toda la vida haciéndolo mal. Así que después de este artículo me tocará preparar una ensalada en condiciones. Porque, en este caso, el orden de los factores sí altera el producto.
¿Por qué es importante seguir el orden?
El orden para aliñar la ensalada es el siguiente: sal, vinagre y aceite. El motivo es que el aceite crea una película sobre los alimentos que impide que los condimentos que echemos después sean absorbidos. Por su parte, la razón por la que el vinagre irá en el medio es que tiene un alto contenido en agua que ayudará a deshacer los restos de sal que hayan quedado al mezclar.
Y aquí te dejo un truquito, aunque seguro que ya lo sabías: el mejor momento para aliñar la ensalada es justo antes de tomarla. Nada de dejarla un rato en la nevera para que absorba el sabor del vinagre y tenga un sabor más fuerte... ¡que la lechuga se queda triste!
