Jennifer Lawrence es una de las actrices hollywoodienses más reconocidas. Su paso por la saga de 'Los juegos del hambre' no dejó indiferente a nadie. Y tampoco su aparición en 'El lado bueno de las cosas', película que rodó de la mano de Bradley Cooper y que le brindó el primer Oscar de su carrera tras imponerse como mejor actriz en la 85 edición de los premios de la Academia de Hollywood.
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Sin embargo, y como bien dice Rosalía, "es mal amante la fama". Así lo ha reconocido la intérprete en su entrevista con el New York Times donde, muy lejos del temor a los prejuicios, ha retratado con pelos y señales su tóxica relación con el estrellato al principio de su carrera.
Lawrence ha revelado que perdió el control cuando su popularidad creció y abandonó el anonimato. Asegura que "las películas fueron fantásticas", pero también señala que temió por las consecuencias que podría tener su manera de lidiar con la fama.
"Los chicos y yo siempre volvíamos a nuestro hotel y bebíamos whisky y nos drogábamos. Lo hacíamos para ayudar a sobrellevar las intensas presiones de la fama, que nos hacían sentir como una mercancía", admite.
La actriz ha comentado libremente que las noches de auténtico desenfreno que vivió junto con sus compañeros Josh Hutcherson y Liam Hemsworth fueron, sobre todo, una forma de sobrellevar las exigencias mediáticas. Todos estaban sometidos a intensas jornadas de promoción que les llevaron a decantarse por los vicios como vía de escape.
Su ruptura con el mundo de las drogas
Al igual que se ha sincerado con sus inicios, también ha hablado de su fin con las drogas. La decisión de dejarlas tuvo que ver, sobre todo, con la aventura de ser madre. La llegada de su hijo marcó un antes y un después en su vida y, desde ese momento, solo quiere ser un buen ejemplo para el pequeño. De hecho, en su entrevista lanzó un mensaje claro: "A mi suegra le va a encantar esto. ¡Ya no lo hago, soy mamá!".
