Mercadona ha arrancado 2026 con importantes cambios en sus supermercados, en un intento de adaptarse cuanto antes a las nuevas demandas de los consumidores y mejorar la experiencia de compra.
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Parte de esa transformación también está afectando a algunos de sus productos, que están llegando con nuevos formatos. Es lo que ha ocurrido con la pechuga de pavo loncheada de Hacendado, la marca blanca de Mercadona.
Detrás de Hacendado trabajan distintas empresas proveedoras, lo que permite a la cadena ofrecer una amplia variedad de productos y, en muchos casos, con una calidad bien valorada por los clientes. Sin embargo, en el caso de esta pechuga de pavo cocida, el cambio no parece haber ido en esa dirección, ya que su nuevo formato ha venido acompañado de una pérdida de calidad.
Del 70 al 50%
Bonito cambio de formato, de 70% a 50%.
— Álex ❤️🔥 (@yourbi12) April 6, 2026
Tenéis que quitar "pechuga" del nombre porque con un 50% debe ser hasta ilegal, no tenéis vergüenza @mercadona pic.twitter.com/KGBrzaN5tc
Así ha mostrado el cambio la cuenta de Alex en la red social X. A través de dos imágenes comparativas, se puede ver cómo era antes el formato y la composición del producto, a la izquierda, y cómo aparece ahora, a la derecha.
En las fotografías se aprecia con claridad que la anterior pechuga de pavo contenía un 70% de carne, mientras que la actual se queda en un 50%. En ambos casos, además, el producto incorpora conservantes, antioxidantes y estabilizantes, por lo que la versión anterior tampoco podía considerarse una opción especialmente recomendable.
Qué conviene buscar a nivel nutricional
A la hora de elegir una pechuga de pavo cocida, lo más recomendable es fijarse en que el porcentaje de carne sea lo más alto posible. Cuanta más carne contenga el producto, menos espacio queda para almidones, féculas, proteínas añadidas, azúcares, aromas o estabilizantes que rebajan su calidad.
De forma general, los embutidos de estas características deberían tener una lista de ingredientes corta y sencilla, con la carne en primer lugar y un porcentaje elevado. También conviene revisar la cantidad de sal, ya que este tipo de fiambres suele llevar bastante, y desconfiar de los productos en los que ganan peso ingredientes como la fécula de patata, la proteína de soja o los aditivos.
En otras palabras, cuanto más se parezca el producto a carne cocida real y menos a un ultraprocesado reformulado, mejor será su perfil nutricional. Si el porcentaje de carne baja demasiado, como en este caso, el consumidor termina comprando un producto con menos valor nutricional y más ingredientes de relleno.
