El brutal accidente de tren en Adamuz (Córdoba), derivado del descarrilamiento de un tren Iryo Málaga-Madrid y un Alvia Madrid-Huelva ya ha dejado 41 muertos. Se trata del primer gran accidente de la alta velocidad en España y tiene un "carácter extraño", según el ministro Óscar Puente, porque ocurrió en una vía recta y por debajo de la velocidad máxima permitida.
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La unidad de criminalística de la Guardia Civil investiga ahora qué factores pudieron influir en esta fatal tragedia. Sobre la mesa se encuentra la ruptura de los raíles en varios puntos, especialmente un tramo de alrededor de 30 centímetros.
Se están barajando varias hipótesis por el momento, y no se ha certificado si se produjo antes o después del incidente. Sin embargo, toma fuerza la posibilidad de que se rompiera la soldadura de las vías por las que circulaba el Iryo.
Así era Pablo: el maquinista del tren Alvia
Entre los fallecidos en este trágico accidente, se encuentra Pablo B., de 27 años, que era maquinista del Alvia. Era el responsable de manejar un tren que se topó con el descarrilamiento del Iryo sin capacidad de reaccionar a tiempo, puesto que todo ocurrió en tan solo 20 segundos.
El maquinista era vecino del barrio de Ondarreta de Alcorcón (Madrid) y llevaba cinco años como maquinista de Renfe. Se había formado en el centro Centren, desde el que luego accedió a un puesto en el operador ferroviario, siendo el primer centro privado homologado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) del Ministerio de Transportes.
Pablo estuvo primero destinado fuera de la capital y había ocupado desde hacía unos meses un nuevo destino en Madrid, desde el que operaba como maquinista para el operador público de ferrocarriles a nivel nacional.
A pesar de que su tren no descarriló, ya que fue el Iryo Málaga-Madrid quien se salió de las vías, su convoy se llevó la peor parte por el choque frontal. Pablo B. no tuvo tiempo de reaccionar porque apenas ocurrieron 20 segundos entre el descarrilamiento y la colisión, sin que pudiera frenar eficazmente o se pudieran activar los sistemas automáticos de seguridad de la vía. El Ministerio de Transportes y Renfe han descartado rotundamente que el accidente pueda deberse a un posible fallo humano.
El tren Alvia chocó violentamente con el Iryo y recorrió varios metros, antes de que las dos primeras unidades se cayeran por un talud de alrededor de cuatro metros, lo que dificultó seriamente las tareas del personal de emergencia.
Además de maquinista de Renfe, Pablo B. había cursado el grado en Ingeniería Informática en la Universidad Carlos III, donde logró una fuerte formación para programación, desarrollo de software y lenguajes como Java o C++.
También contaba con una gran afición por la fotografía, como publicaba en internet y en una página web que había creado. Como explicaba, esta afición le había llegado desde pequeño y sus instantáneas tenían gran calidad.
Este es el mayor accidente ferroviario que afecta a la alta velocidad en los últimos 34 años. La investigación se mantiene abierta para esclarecer todas las responsabilidades del suceso.
