Tragedia en Mallorca. Una mujer de 60 años ha muerto atragantada este sábado 21 de febrero cuando comía una ensaimada que acababa de comprar en la localidad de Maria de la Salut (Mallorca).
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Los hechos ocurrieron en una de las calles más concurridas de la localidad. Los vecinos de este municipio han recibido la noticia con gran conmoción, ya que se trataba de una mujer muy querida en el pueblo.
La mujer estaba caminando cuando entró en un supermercado a comprar una ensaimada. Cuando estaba disfrutando del dulce, comenzó a asfixiarse y a toser. No podía respirar y un joven estudiante de enfermería intento ayudarla tras percatarse de la situación.
A pesar de que logró extraer a la mujer parte del alimento, la mujer no podía recuperar la respiración. Poco después, dos ambulancias se desplazaron al lugar y los equipos sanitarios hicieron todo lo posible para reanimar a la víctima, sin éxito. Solo pudieron confirmar su fallecimiento.
Ante la gravedad de los hechos, varios efectivos de la Guardia Civil también acudieron al lugar en el que se produjo el fallecimiento y han abierto una investigación. Ahora se espera a conocer los resultados de la autopsia para esclarecer la causa exacta del fallecimiento.
Actuar en casos de emergencia
Los atragantamientos pueden ser mortales y solo en los últimos meses se han producido varios casos en personas de todas las edades. Por este motivo, es fundamental actuar rápido y, sobre todo, saber qué hacer.
Si un adulto sufre un atragantamiento leve, se debe inclinar al afectado hacia adelante y dejar que lo expulse, tosiendo de manera natural. No se debe golpear en este caso la espalda porque se puede convertir en atragantamiento grave.
Si el afectado no puede hablar ni toser, se debe también inclinar hacia adelante y golpear entre los dos omóplatos, siempre con la parte inferior de la palma de la mano. Son cinco golpes secos, hacia arriba, y después aplicar la maniobra de Heimlich, realizando comprensiones abdominales rápidas hacia arriba. Hay que colocarse tras la víctima a modo de abrazo, con el puño debajo del pecho, y ejercer presión en la zona con la otra mano sobre este puño.
En el caso de los lactantes, se debe poner en práctica la misma técnica que en adultos, para evitar siempre fracturas y daños en los más pequeños. Se baja la barbilla del bebé, con la boca abierta, se apoya espalda y pie con ángulo de 45 grados. Luego, se apoya al lactante en la pierna, boca abajo, y se golpea cinco veces la espalda, con la parte inferior de la palma de la mano entre los omóplatos. Finalmente, se rota al bebé, mirando hacia nosotros, y presiona el pecho con dos dedos cinco veces. Se deben repetir los pasos 4 y 5 hasta expulsar el objeto.
