La escalada de tensión en Oriente Próximo ya empieza a dejar efectos en el mercado energético europeo. La petrolera española Repsol ha decidido limitar temporalmente determinadas ventas de carburante a clientes mayoristas tras registrar un aumento extraordinario de pedidos coincidiendo con el repunte del precio del petróleo.
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La compañía ha restringido la posibilidad de realizar pedidos con entrega y carga en el mismo día, una medida que busca evitar tensiones logísticas y frenar movimientos de compra anticipada en un contexto de fuerte volatilidad en los mercados energéticos.
La decisión se produce después de que numerosos operadores incrementaran sus solicitudes de gasolina y otros productos refinados con la intención de asegurar suministro antes de posibles subidas de precios.
Un aumento inusual de pedidos
La situación se desencadenó tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán durante el fin de semana, un episodio que provocó una reacción inmediata en los mercados del petróleo y del gas.
Ante la expectativa de nuevas subidas, algunos grandes compradores trataron de adelantar adquisiciones de carburante. Este comportamiento provocó un volumen de pedidos superior al habitual en las instalaciones de Repsol.
En el mercado mayorista de carburantes, los contratos suelen fijar el precio de compra tomando como referencia cotizaciones de jornadas anteriores. En un contexto de subidas rápidas del petróleo, este sistema puede incentivar compras anticipadas para asegurar producto a precios más bajos que los del mercado actual.
Para evitar tensiones en su operativa, la empresa optó por limitar temporalmente las solicitudes con entrega inmediata.
Una medida centrada en la logística
La restricción se ha aplicado a los pedidos solicitados con carga en el mismo día, una operativa habitual en el mercado mayorista cuando los compradores necesitan reforzar existencias con rapidez.
El objetivo es gestionar el elevado volumen de peticiones y garantizar el funcionamiento del sistema logístico en un momento de fuerte presión sobre el suministro.
Repsol cuenta con cinco refinerías en España desde las que distribuye gasolina, diésel y otros productos derivados del petróleo a operadores mayoristas, empresas industriales y estaciones de servicio.
La limitación tiene carácter temporal y se ha aplicado inicialmente durante un periodo concreto, aunque el comportamiento del mercado energético en los próximos días será determinante para su continuidad.
Los conductores no se ven afectados
La decisión no tiene impacto directo en los consumidores particulares. Las restricciones afectan únicamente a clientes mayoristas que adquieren grandes volúmenes de carburante para su reventa o para actividades industriales.
Por tanto, el repostaje en las estaciones de servicio funciona con normalidad y no se prevén problemas de suministro para los conductores.
No obstante, la situación refleja el nerviosismo que atraviesa el sector energético ante la posibilidad de que el conflicto en Oriente Próximo altere el equilibrio del mercado del petróleo.
El petróleo vuelve a subir
El contexto internacional explica buena parte de la reacción del mercado. El barril de Brent crude oil, referencia en Europa, registró un fuerte repunte tras el estallido de la crisis y llegó a rozar los 79 dólares, con una subida cercana al 8% en una sola jornada.
Aunque el precio todavía se mantiene lejos de los máximos alcanzados en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, el impacto sobre los carburantes suele trasladarse con rapidez.
Los últimos datos del boletín petrolero de la Unión Europea situaban el precio medio en España a finales de febrero en torno a 1,47 euros por litro para la gasolina 95 y cerca de 1,42 euros para el diésel.
Sin embargo, tras el repunte del crudo ya se han observado estaciones de servicio con precios por encima de 1,60 euros por litro, lo que podría encarecer el llenado de un depósito medio en varios euros si la tendencia alcista se mantiene en las próximas semanas.
