Adiós Glovo. La reconocida empresa ha anunciado un importante Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que implicará el despido de 750 empleados en España. La plataforma de reparto a domicilio recortará su flota de mensajeros en 60 localidades españolas en varias provincias.
Como consecuencia de esta política, la multinacional Glovo recortará en repartidores en Barcelona, Alicante, Valencia, Girona, Tarragona, Ciudad Real, Guadalajara, Cáceres, Badajoz, Sevilla, Málaga, Cádiz, Las Palmas, Guipúzcoa, Ceuta o Melilla, entre otros territorios.
Por el momento, la plataforma mantendrá su operatividad en el resto de ciudades excluidas del ERE. La empresa está controlada actualmente por el grupo alemán Delivery Hero.
Cambio de modelo
Los recortes se producen después de que Glovo se haya visto obligada a realizar un cambio completo en su modelo de negocio, al convertir a sus empleados en asalariados, ya que previamente trabajaban como autónomos.
Tras un conflicto con la Inspección de Trabajo y la Justicia, que se ha extendido durante varios años, la firma ha acatado finalmente la ley Rider, como ya habían hecho previamente otras enseñas del sector.
Glovo asegura que el modelo de riders asalariados reduce la flexibilidad para responder ante los picos de demanda, sobre todo en ciudades pequeñas, lo que provoca que la actividad se vea comprometida.
La empresa, según sus propios datos, cuenta con una flota de mensajeros de 21.000 trabajadores, sumando contratas directas e indirectas, con otras compañías. Cuando se completó el cambio de modelo en julio de 2025, la flota de repartidores propios era de 14.000 empleados, por lo que los despidos afectarían al 5% del total.
En todo caso, los sindicatos llevan tiempo denunciando despidos colectivos encubiertos en la empresa. CGT ha denunciado en un comunicado que 300 repartidores han perdido su trabajo en las últimas semanas y que los recortes se han ido aplicando continuamente en otras provincias como Almería.
El sindicato también denuncia que Glovo fue recortando progresivamente el número de repartidores que ejercían como falsos autónomos antes de finalmente, completar la transición hacia empleados asalariados.
