En las islas de Praslin y Curieuse se encuentra una de las especies más singulares del reino vegetal, conocida como la palmera Lodoicea maldivica.
Nolasco: "El instinto es fundamental en la música"
Carmen Lemos: "Mi mayor renacimiento ha sido aprender a soltar"
Roi: "Suelo crear mis canciones dependiendo del momento vital en el que me encuentre"
Daniel Da Silva comenta su tema 'Bailando en la Luna' y habla del artista que lleva dentro
Pikete trae su single con Maisak 'Periódico de ayer' y habla sobre trap
Alfred García presenta 'T'estimo es te quiero y opina sobre Melody en Eurovisión 2025
Esta palmera es la responsable de producir el llamado "coco de mer", también conocido como coco de mar. Su fruto genera una semilla que ostenta el récord de ser la más grande y pesada del planeta.
El peso de esta semilla puede alcanzar hasta los 30 kilogramos y puede medir aproximadamente medio metro de altura. Debido a su tamaño y peso, su transporte natural resulta muy limitado, lo que provoca que caiga y germine bajo la sombra de la palmera madre, haciendo que la nueva planta crezca literalmente a sus pies.
Cómo logra sobrevivir esta semilla en el suelo
Científicos han descubierto cómo esta semilla gigante logra sobrevivir en el suelo. Según explican, la palmera ha desarrollado un sistema de recolección de agua a través de sus hojas.
Estas hojas funcionan como una especie de embudo que canaliza el agua de lluvia y los desechos orgánicos directamente hacia la base del tronco. De este modo, el área donde caen las semillas queda fertilizada de forma natural, lo que favorece el inicio de su lento proceso de crecimiento.
Sin embargo, para que la palmera llegue a producir una estructura de tales dimensiones, requiere una gran cantidad de energía. Por ello, cada ejemplar suele generar muy pocos frutos a lo largo de su vida y cada uno de ellos puede tardar entre seis y siete años en madurar por completo.
Debido a su lento ciclo de vida y al reducido número de ejemplares existentes, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) advierte del riesgo de que la especie pueda desaparecer, por lo que subraya la necesidad de proteger sus ecosistemas nativos.
