El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, prepara una convocatoria de elecciones presidenciales y un referéndum clave que ratificará cualquier acuerdo de paz con Rusia, según desvela el diario Financial Times. Ambas convocatorias, inicialmente, se celebrarían el 15 de mayo.
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Estos comicios son clave en plena guerra con Rusia, pero también podrían enfilar el final del conflicto si finalmente se aprueba un acuerdo de paz con Moscú. La ley marcial prohíbe celebrar elecciones durante la guerra y Estados Unidos está presionando para un alto el fuego en primavera.
Los comicios son parte de las condiciones que impone Washington para otorgar garantías de seguridad a Kiev, mientras que Zelenski considera que cualquier pacto planteado se deberá someter a un referéndum.
La celebración de elecciones choca frontalmente con la guerra, ya que no está garantizada la plena seguridad de los votantes mientras continúen los bombardeos rusos. Hay grandes desafíos logísticos y legales, con un censo electoral totalmente cambiado después de cuatro años de guerra. Hay que tener en cuenta que hay millones de desplazados, miles de soldados en el frente y que un 20% del territorio del país está ocupado por Rusia.
Zelenski ha sido habitualmente reacio a celebrar elecciones en plena guerra, pero ha ido suavizando su posición. Después de la segunda ronda de negociaciones en Abu Dabi la semana pasada, alegó: "Los estadounidenses proponen que las partes pongan fin a la guerra antes del comienzo del verano y es probable que presionen a las partes para que se adhieran a este calendario".
Reformas en el país
Antes de celebrar las elecciones, el Parlamento ucraniano deberá emprender reformas legislativas que permitirán esta convocatoria. Se prevé que sean tramitadas por la vía de urgencia en marzo y Zelenski ha estimado que se necesitarán al menos 60 días de preparativos y un alto el fuego para su celebración.
El presidente ucraniano tiene previsto anunciar la convocatoria electoral el 24 de marzo, según FT, cuando se cumplirán precisamente cuatro años desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania.
La Administración de Donald Trump, que está actuando como mediador en el conflicto, quiere un acuerdo cuando antes que cese las hostilidades entre ambas partes. El inquilino de la Casa Blanca quiere centrarse ya en las elecciones de medio mandato de noviembre y cerrar este capítulo. Ambas partes ya han celebrado dos rondas de negociaciones a tres bandas en Emiratos Árabes Unidos y se prevé una tercera en Miami, aunque no se ha difundido fecha hasta ahora.
La realidad es que las conversaciones de paz no han logrado por ahora resultados destacados, más allá de acordar un intercambio de prisioneros de guerra. Los equipos negociadores han avanzado en cuestiones técnicas militares, como el diseño de la estrategia de salida al conflicto, retirada de las tropas y mecanismos de control del alto el fuego.
Además, se han producido conversaciones "productivas" para alcanzar consensos en varios puntos del plan de 20 cuestiones sobre el que trabajan. Sin embargo, hay una cuestión complicada, la cesión del 22% de Donetsk, que junto a Lugansk, compone la región de Donbás, todavía en manos ucranianas.
Moscú quiere lograr el control de ese territorio que todavía no ha logrado alcanzar a través de la fuerza, mientras que Washington propone crear una zona desmilitarizada y que las tropas ucranianas se retiren. Por su parte, Kiev defiende que Rusia debe retirarse de una extensión proporcional y unas fuerzas de interposición deberían controlar que no rompa el acuerdo.
En estas cuestiones también surge otro tema sensible, la gestión de la mayor central nuclear europea, Zaporiyia, actualmente ocupada por las tropas rusas. También se negocia que parte del frente de guerra se congele en las provincias de Zaporiyia y Jergón, así como que los rusos se retiren de las zonas ocupadas en Sumi, Járkov y Dnipropetrovsk. También, que el ejército ucraniano tenga un máximo de 800.000 soldados y la renuncia explícita de Kiev a ingresar en la OTAN.
