El científico estadounidense Robert Lehrke ya demostró que el gen de la inteligencia se encuentra en el cromosoma X, lo cual ha sido confirmado por varios estudios. Como las mujeres tienen dos cromosomas X, tienen el doble de posibilidades de transmitir la inteligencia a sus hijos. No solo esto, sino que hay varios científicos que creen que los genes de la inteligencia de los padres directamente se desactivan.
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Se ha llegado a esta conclusión mediante experimentos con ratones, según recoge The Independent. Se modificó genéticamente a ratones: aquellos con una mayor cantidad de genes maternos nacían con cerebros más grandes, pero cuerpos más pequeños. Los que tenían mayor cantidad de genes paternos tenían cerebros más pequeños, y eran más corpulentos. Además, se descubrió que los genes paternos se concentraban en el sistema límbico, encargado de funciones como el sexo, la nutrición y la agresividad. Sin embargo, los genes maternos se encontraban en la corteza cerebral, donde se llevan a cabo procesos relacionados con el razonamiento, los pensamientos, el lenguaje y la elaboración de planes.
Para demostrar que esto no solo se daba en los ratones, investigadores de la ciudad de Glasgow entrevistaron a más de 12.000 personas. Teniendo en cuenta y eliminando factores externos como la posición socioeconómica y la raza, los investigadores descubrieron que la mejor forma de predecir la inteligencia de una persona era conociendo el cociente intelectual de su madre.
Sin embargo, también se sabe que la inteligencia de una persona es solamente heredada hasta el 60% (que además puede desarrollarse o no). El 40% restante del cociente intelectual depende de varios factores, como el vínculo entre padres y bebé, la capacidad de la persona a adaptarse a los cambios, la capacidad para resolver un problema, la autonomía y el esfuerzo.
