Con los precios de los coches nuevos al alza, el mercado de segunda mano se ha convertido en una de las opciones más realistas para muchos conductores que buscan un vehículo sin asumir un desembolso elevado. En ese contexto, los modelos más veteranos pero fiables siguen ganando protagonismo por una razón muy simple: permiten acceder a un coche funcional a un coste muy inferior al de un estreno.
Entre ellos destaca el Skoda Fabia de 2002, uno de los usados más demandados. En el mercado de ocasión puede encontrarse alrededor de 1.300 euros, una cifra que lo convierte en una alternativa especialmente atractiva para quien busca un primer coche o no puede optar por una opción más cara.
Las claves del éxito
El Fabia nació con una fórmula que explica por qué sigue funcionando en el mercado de ocasión: ingeniería del Grupo Volkswagen con un planteamiento práctico de Skoda. Es un utilitario pensado para el día a día, sencillo, con buen aprovechamiento del espacio y una reputación de coche resistente, especialmente en suspensión y en uso urbano.
En consumo, la pieza sitúa los gasolina 1.0/1.4 en una media de 6-7 litros por cada 100 km, mientras que las versiones diésel bajan de 5 litros cada 100 km, datos que lo mantienen como opción económica en combustible.
Otro punto clave es su base técnica: el Fabia comparte plataforma y soluciones dentro del Grupo Volkswagen, con parentesco directo con modelos como el Volkswagen Polo y el Seat Ibiza de la época. Esa "familia" se traduce en una ventaja práctica para el comprador de segunda mano: recambios abundantes, normalmente asequibles y fáciles de encontrar, lo que abarata el mantenimiento y reduce tiempos de reparación.
