La alerta la lanza el Institute for the Study of War (ISW), un centro de análisis con sede en Washington especializado en conflictos internacionales. En su último informe, el organismo advierte de que Rusia podría estar preparando el terreno informativo para un posible incidente radiológico de "falsa bandera" en Ucrania.
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Según el análisis, una acción de este tipo serviría al Kremlin para desviar la atención de lo que el instituto define como la incapacidad del Ejército ruso para cumplir los objetivos estratégicos fijados por Moscú.
Además, permitiría reforzar su narrativa interna y tratar de erosionar el apoyo occidental a Ucrania, elevando la tensión en torno a la amenaza nuclear.
Que dispara la alerta
El aviso del ISW se produce después de que el servicio de inteligencia exterior ruso (SVR) acusara públicamente al Reino Unido y Francia de estar estudiando la posibilidad de facilitar a Ucrania una "bomba sucia" o tecnología vinculada a armamento nuclear.
El informe subraya que no existen pruebas que respalden esas afirmaciones y considera que forman parte de una estrategia comunicativa más amplia. Según el análisis, la difusión de estas acusaciones podría estar orientada a crear un relato previo que justifique una escalada retórica o un eventual incidente radiológico que Moscú atribuya a Kiev.
En este contexto, el ISW interpreta que la intensificación del discurso nuclear coincide con un momento simbólico del conflicto y con la necesidad del Kremlin de reforzar su posición tanto en el frente interno como en el ámbito internacional.
La reacción del Kremlin
Desde Moscú, el Kremlin elevó el tono tras la acusación del SVR. Su portavoz, Dmitry Peskov, afirmó que la supuesta intención de París y Londres de transferir una "bomba nuclear" a Kiev supondría una "violación flagrante del Derecho internacional" y añadió que Rusia "tendrá en cuenta" esa información en el marco de las negociaciones sobre Ucrania.
El ISW sostiene que el uso de armamento nuclear por parte de Rusia sigue siendo improbable, pero advierte de que Moscú podría recurrir a la amenaza o a un incidente radiológico como herramienta de presión informativa y política en el contexto de la guerra.
Dónde podría materializarse el riesgo
El informe sitúa el foco en infraestructuras especialmente sensibles como Zaporiyia y Chernóbil. En el caso de la central de Zaporiyia, recuerda que está bajo ocupación rusa desde 2022 y que su militarización ha generado preocupación recurrente por el riesgo de incidentes. En paralelo, Chernóbil aparece como otro enclave crítico por su simbolismo y por antecedentes de tensión en torno a la seguridad de sus instalaciones durante la guerra.
Elementos de apoyo sobre Zaporiyia
Euronews cita un informe de McKenzie Intelligence Services (MIS) elaborado a petición de Greenpeace Ucrania, que describe la militarización continuada del complejo de Zaporiyia y sus infraestructuras asociadas. El texto sostiene que la central estaría operando "como una base militar rusa", con construcción de búnkeres y otras obras que vulnerarían protocolos de seguridad.
Como elemento añadido de riesgo, el artículo recuerda que la planta ha sufrido cortes totales de suministro eléctrico en varias ocasiones, a menudo vinculados a acciones militares, una circunstancia especialmente crítica para la seguridad de una instalación nuclear.
Antecedentes sobre Chernóbil
En el caso de Chernóbil, Euronews repasa que la zona fue ocupada por tropas rusas al inicio de la invasión de 2022 durante más de un mes, y que posteriormente se confirmó que cavaron trincheras en áreas altamente contaminadas de la zona de exclusión, con exposición a "dosis significativas" de radiación.
Además, menciona dos episodios recientes: en 2025, un ataque con drones dañó el Nuevo Confinamiento Seguro (NSC), la gran estructura diseñada para aislar los restos del reactor, y ya en enero, se registró una pérdida total de energía en Chernóbil como consecuencia de ataques rusos, lo que vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de estas infraestructuras en un entorno de guerra.
