La costumbre de ducharse todos los días en un hábito que casi todo el mundo entiende como saludable e higiénico. Con ello limpias la piel, el pelo, evitas malos olores y puede ayudar a prevenir enfermedades. No obstante, un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard (EE.UU.) ha descubierto que existen tantas causas que perjudican la salud cuando existe una ducha como cuando no.
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A medida que las duchas frecuentes se convierten en una rutina, hay factores perjudiciales que aparecen. La utilización de champús, acondicionadores y geles pueden perjudicar gravemente a la salud. Ducharse con una alta asiduidad puede provocar efectos en el organismo, tales como irritación y picores en la piel, reacciones alérgicas o el incremento de bacterias tanto en el cuerpo como en el cabello.
Por otro lado, el no ducharse también puede suponer un problema ya que aumenta la acumulación de grasa en la piel, aumenta el número de células sucias y muertas, y puede causar picores y sequedad en el cuero cabelludo.
Las recomendaciones
Al mismo tiempo si que se recomienda a personas que realicen actividades deportivas intensas y produzcan mucho sudor o a gente que esté expuesta a mucha suciedad que realicen duchas asiduas. Eso sí, utilizando agua tibia, con un menor uso del champú y geles antibacterianos.
Los especialistas recomiendan de manera general duchas cortas, de alrededor de 3 minutos, cuatro veces por semana.
