El accidente provocado por el descarrilamiento de un tren de Iryo en la línea Madrid-Málaga, a la altura de Adamuz (Córdoba) ha dejado, al menos, 39 muertos y 152 heridos. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha asegurado que está "prácticamente descartado" el "error humano".
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"Tendrá que ver con alguna cuestión del material móvil de Iryo o bien de la infraestructura; hay que esperar, no especular, y ver qué dice la comisión de investigación", ha afirmado Fernández Heredia en declaraciones a RNE.
Durante su intervención, ha seguido las conclusiones del ministro de Transportes, Óscar Puente, que afirmó que el descarrilamiento se ha producido en "condiciones extrañas", aunque es "demasiado pronto" para determinar el motivo.
Frecciarossa ETR 1000: así es el tren de alta velocidad de Iryo que ha descarrilado en Adamuz
El accidente ha tenido tanta gravedad porque ha afectado a dos trenes. El descarrilamiento del convoy de Iyro en la línea Málaga-Madrid ha coincidido con otro tren Alvia de la línea Mádrid-Huelva, con el que ha colisionado, provocando que cayera por un talud de 4 metros.
El ETR 1000 está calificado por Iryo como una "obra maestra tecnológica" y ha sido desarrollado por el consorcio Hitachi-Bombardier, que ahora forma parte del grupo empresarial Alstom.
Este tren tiene gran consideración en el sector de la alta velocidad, ya que combina "velocidad, eficiencia y sostenibilidad", según recalca la empresa. Puede alcanzar velocidades de hasta 360 kilómetros por hora y pertenece a los trenes más rápidos de Europa.
Los trenes ETR 1000 se diseñaron pensando en la aerodinámica y están plenamente diseñados para minimizar la resistencia al aire y garantizar simultáneamente la estabilidad a altas velocidades.
La construcción del tren está plenamente enfocada en lograr la máxima rapidez evitando resistencias, pero también con el objetivo de lograr que sea energéticamente eficiente, reduciendo así la huella ecológica del transporte de alta velocidad.
