Quedan pocos, pero quedan. En lo ancho y largo de la geografía española aún perviven pueblos con nombres franquistas. Algunos recuerdan directamente a Franco o al "caudillo" y otros aluden a generales golpistas. Pero la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática obligaría a estos pueblos a cambiar su nombres.
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El texto de la norma establece que se considerarán elementos contrarios a la memoria las referencias en los topónimos a "la sublevación militar y la dictadura, sus dirigentes y participantes en el sistema represivo". Y, por tanto, las administraciones públicas deberán retirarlos
Siete pueblos
Desde la llegada de la democracia muchos pueblos han ido cambiando sus nombres, sin embargo, siete repartidos entre Extremadura, Castilla y León, Andalucía y Castilla - La Mancha aún se resisten.
- Alberche del Caudillo, en Toledo.
- Llanos del Caudillo, en Ciudad Real.
- Villafranco del Guadiana, en Badajoz.
- Villafranco del Guadalhorce, en Andalucía.
- Alcocero de Mola, en Burgos.
- San Leonardo de Yagüe, en Burgos.
- Quintanilla de Onésimo, en Valladolid.
Algunos de estos pueblos ya han recibido una carta advirtiendo de la necesidad de cambiar su nombre, pero algunos alcaldes y vecinos no lo consideran necesario o creen que no es una prioridad.
La Ley de Memoria Democrática contempla multas de hasta 10.000 euros en caso de que los elementos de exaltación franquista no se retiren. La Secretaría de Estado de Memoria Democrática deberá vigilarlo y, si no acaba llevándose a cabo, podrá incoar el procedimiento subsidiariamente.