La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se está preparando ante la posibilidad de un incidente nuclear y ha comenzado a formar a su personal para poder responder de forma efectiva si llegara a producirse. La directora regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental, Hanna Balkhy, advirtió que ese es el "peor escenario posible" en la actual escalada del conflicto.
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La alarma se ha disparado después de que en las últimas horas un proyectil impactara en las inmediaciones de la central nuclear de Bushehr, en Irán. El OIEA confirmó que el ataque alcanzó una estructura situada a unos 350 metros del reactor, aunque por ahora no se han notificado daños en la instalación ni heridos.
Balkhy ha asegurado que el personal de la OMS se mantiene en alerta ante la posibilidad de una emergencia de este tipo. También el Organismo Internacional de Energía Atómica ha pedido la máxima moderación para evitar que la situación desemboque en un accidente nuclear.
Aumento de los bombardeos
El conflicto dio este miércoles un salto de enorme gravedad después de que Israel atacara South Pars-North Dome, el mayor yacimiento de gas natural condensado del planeta, situado en el Golfo Pérsico. El proyectil dejó inutilizadas hasta cuatro instalaciones de la planta.
Por su parte, Irán respondió golpeando infraestructuras energéticas del Golfo. Uno de los ataques más graves alcanzó la refinería de Ras Laffan, en Catar, una de las principales instalaciones de gas natural licuado del mundo, donde se registraron incendios y daños de consideración. También se notificaron impactos de restos de misiles en Abu Dabi, en las instalaciones gasísticas de Habshan y en el yacimiento de Bab, que tuvieron que ser clausurados de forma preventiva.
Tras el bombardeo sobre South Pars, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió de que las infraestructuras energéticas de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar pasaban a ser "objetivos legítimos", en una amenaza que agravó aún más la tensión en la región.
