Un niño de cinco años enfrenta una parálisis cerebral en el estado de Coahuila, México, después de morder una pila alcalina en el interior de la vivienda. El pequeño sufre una grave parálisis cerebral espástica cuadripléjica que le ha dejado en una silla de ruedas, previsiblemente, durante el resto de su vida.
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Sin embargo, los padres jamás hubieran pensado en un desenlace de estas características. Cuando tuvieron constancia de que el menor había mordido la batería acudieron a urgencias sin ningún síntoma destacable.
Pero todo cambió con el paso de las horas. Su estado empezó a empeorarse progresivamente hasta que perdió la capacidad de moverse. Por ello, tuvo que someterse a una cirugía de urgencia con el objetivo de evitar mayores daños.
Aquello, que parecía una cirugía para evitar males mayores, terminó siendo el origen de una hidrocefalia, es decir, una acumulación de líquido en el cerebro que le dejó en silla de ruedas. Los padres confían en que el menor pueda recuperarse en el futuro a través de una terapia que combina trabajo visual, físico y relacionado con el lenguaje.
El peligro de los productos tóxicos que componen las baterías
Las pilas o baterías contienen una larga lista de sustancias tóxicas que pueden ser muy peligrosas para nuestro organismo. Entre ellos, el mercurio, su principal compuesto, que tiene la capacidad de ocasionar daños irreversibles en el cerebro y riñones, así como perjudicar seriamente el sistema nervioso.
Otro de esos elementos es el plomo, que puede afectar a varias áreas del organismo en el caso de que consiga acceder a él. Hay especial peligro en el caso de los más pequeños de la casa, más proclives a sufrir esta intoxicación con mayor potencia.
El resto de elementos químicos peligrosos son el cadmio, níquel, litio, manganeso o zinc. Todos ellos pueden ocasionar daños de diversa consideración en el caso de que finalmente consigan acceder a nuestro torrente sanguíneo.
En el caso de ingerir una pila, algo que puede darse especialmente en niños, es muy importante acudir a un profesional de manera inmediata y, sobre todo, evitar cualquier tipo de remedio casero. A parte de la gran cantidad de concentraciones de sustancias nocivas, el pequeño puede sufrir una asfixia, por lo que es recomendable que esté en manos de un profesional de inmediato.
