El torero palentino Pedro Giraldo ha muerto en Madrid a los 77 años como consecuencia de un fallo multiorgánico. Giraldo dedicó toda su vida profesional a la tauromaquia, con diversos papeles como torero o apoderado y mantuvo su afición hasta sus últimos días, acudiendo a las plazas de toros como espectador.
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Pedro Giraldo estaba casado con la presidenta-fundadora del Club internacional Taurino, Muriel Feiner, que también es fotógrafa, escritora y conferenciante.
Giraldo procede de Cisneros de Campos y viajó a Sevilla tras la muerte de su madre, donde su tío le ofreció un puesto de trabajo como pinche de cocina en un restaurante donde acudían frecuentemente novilleros de la época.
Una afición creciente
La afición por la tauromaquia fue creciendo entonces y con catorce años se lanzó al mundo taurino recorriendo las capeas de Salamanca, Zamora, Valladolid, Palencia, Navarra y llegando a los Sanfermines de Pamplona. La primera ocasión en que se vistió de luces fue en 1968 y hasta 1973 no pudo hacer su presentación con picadores, entonces en Baracaldo.
Su carrera continuó y tres años después se presentó en la plaza de Las Ventas, con un destacado triunfo en el que cortó una oreja a un novillo de Sotillo Gutiérres. Giraldo participó en la feria de San Antolín en Palencia donde cumplió su sueño, en 1978, donde cortó la oreja a un toro de Francisco Galache, cedido por su padrino de alternativa El Vito, en presencia de Plomo Linares, que actuaba como testigo.