El activista Kike Poveda, reconocido por su trayectoria en la lucha por los derechos del colectivo LGTBIQ+ y por visibilizar la experiencia de las personas con VIH, ha fallecido, según ha confirmado la diputada y activista Carla Antonelli en su cuenta de Instagram.
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Antonelli ha recordado a Poveda como una voz incansable en la defensa de la igualdad y la dignidad. Su figura estuvo ligada tanto a la memoria histórica de los primeros años de la epidemia como a la consolidación de redes de apoyo y sensibilización en democracia.
Una vida dedicada al activismo y a romper estigmas
Su diagnóstico de VIH en 1986, en plena crisis de la epidemia, marcó la vida personal y la trayectoria política de Poveda, quien vivió casi cuatro décadas con el virus bajo el estigma que caracterizó a aquellos años.
Desde entonces, dedicó su vida a movilizarse contra la discriminación, informando, acompañando y visibilizando experiencias que rompían silencios y prejuicios sociales. En sus primeros años militó en el Frente de Liberación Homosexual en Murcia y fue responsable del grupo Stop Sida en Alicante, acciones que lo posicionaron como activista desde los años setenta y ochenta.
En Madrid, en el colectivo LGTBI de COGAM, coordinó grupos de autoapoyo de personas con VIH y trabajó estrechamente con la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI) en programas de salud y prevención, contribuyendo a consolidar redes de apoyo que siguen vigentes hoy.
Visibilidad, resistencia y legado
Poveda también fue protagonista de documentales y proyectos de memoria que exploraban las vivencias de personas que han convivido con VIH durante décadas, siendo su historia una pieza clave para entender no solo la epidemia sino también la confrontación con la serofobia, la discriminación y la soledad no deseada que muchos enfrentan.
Su propia narrativa formó parte de iniciativas como 'Paseos con Ciencia', donde compartió testimonios sobre la vida con VIH, la importancia de la visibilidad y la transformación de su experiencia vital en herramienta social.
Amigos, colectivos y figuras del activismo han empezado a expresar en redes sociales su pesar y reconocimiento por su contribución a la causa de los derechos humanos, resaltando su compromiso con las generaciones más jóvenes y su defensa de un activismo inclusivo y solidario.
La muerte de Kike Poveda llega en un momento social en el que la lucha por la igualdad y contra los discursos de odio sigue siendo una prioridad para muchas organizaciones. Su legado se presenta como una llamada a mantener viva la memoria histórica del activismo LGTBI y la narrativa de quienes vivieron el impacto del VIH sin renunciar a la dignidad y la comunidad.
