El líder de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, ha decidido solicitar permiso al juez Pablo Llarena para acudir al debate de investidura del próximo martes 30 de enero en el Parlament.
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Puigdemont toma esta decisión después de que el Tribunal Constitucional cerrase las puertas a una investidura telemática desde Bruselas. Una posibilidad que tampoco gustaba entre las filas de su principal socio de gobierno, Esquerra Republicana.
Entre los republicanos crece la división en torno a la investidura del expresident: "Si es necesario, habrá que sacrificar a Puigdemont", llegó a decir el diputado en el Congreso por ERC, Joan Tardá.
En mitad de estas diferencias, el líder del PDeCAT muestra su acato a la decisión judicial: "El president Puigdemont hará lo que dice el Tribunal Constitucional, un planteamiento inaudito y un fraude de ley, y pedirá la autorización al juez", ha dicho el exconseller Rull en el programa El suplement de Catalunya Ràdio.
A renglón seguido, Rull ha criticado la decisión judicial: "El problema, más que nunca, no lo tenemos los independentistas catalanes, no lo tiene Pugidemont, no lo tiene el pueblo de Cataluña. El problema grave lo tiene la democracia española. El problema grave, en estos momentos, con esta demolición del Estado de Derecho en España, lo tiene el pueblo español", ha asegurado.
A pesar de ello, Rull recalca que el pleno continua vigente, aunque no ha aclarado si Puigdemont asistirá si no recibe esa autorización. Además, ha aprovechado su intervención para calificar la decisión del TC como una "bofetada con la mano plana en la cara de Soraya Sáenz de Santamaría".
El exconseller también ha cargado duramente contra la vicepresidenta del Gobierno: "Si tuviera una pizca de dignidad política, debería dimitir", y ha criticado al Ejecutivo por "intentar que el pleno no se celebrase", a pesar de que el TC permitió que siguiera adelante.
Elsa Artadi como recambio
En mitad de todas estas trabas en torno a la investidura de Puigdemont, crecen la voces que apuntan a Elsa Artadi como posible recambio. La mano derecha del expresident aún forma parte de su núcleo duro.
En ERC se plantean la posibilidad de apoyar la investidura, ya que parece completamente descartada una hipotética investidura de Junqueras como president desde la prisión.
En mitad de esta situación, la CUP no ha mostrado su posición. La bajada de apoyos que experimentó en las últimas elecciones autonómicas la sitúan en una situación de debilidad, proclive a apoyar definitivamente a las fuerzas soberanistas.
