El polémico autobús transfóbico impulsado por la organización ultracatólica Hazte Oír aún sigue provocando revuelo. El último en retratarse ante esta campaña que niega la realidad de los menores trans ha sido el PP catalán.
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Todo ello ha sucedido en el Parlamento Catalán, cuando el PSC ha propuesto una moción en la que se instaba al Govern a instaurar de manera efectiva la ley catalana contra la LGTBIfobia.
Todos los puntos han sido aprobados por unanimidad, menos uno: el que aseguraba que "el Parlamento condena la campaña de la entidad ultracatólica Hazte Oír con mensajes transfóbicos y se compromete a condenar explícitamente los actos contra las personas LGTBI que puedan tener lugar en el futuro".
En este caso, todos los partidos de la cámara se han postulado unánimemente a favor -es decir, Junts Pel Sí, Ciutadans, PSC, Catalunya Sí que es Pot y la CUP- mientras que en el PP tan solo dos de los 11 diputados que mantienen han votado a favor. Es decir, las únicas nueve abstenciones hacia esta condena han provenido del grupo popular en la Cámara autonómica.
Misma posición en el Congreso de los Diputados
Precisamente, este mismo día martes 14 de marzo sucedía algo similar en el Congreso de los Diputados a nivel nacional. Podemos había presentado una moción a favor del colectivo LGTBI en la que se incluía la necesidad de impulsar una ley integral para los transexuales, como ya poseen algunas autonomías como la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, la medida se ha aprobado por todos los grupos de la Cámara... menos uno. Sí, el PP se ha abstenido en bloque porque no considera necesaria dicha ley integral para las personas transexuales.
"Dejen de abanderar las políticas sociales como propias de la izquierda y dejen de considerar a las personas como propiedad suya, dejen por favor de tener un sentido tan patrimonialista sobre algo tan intransferible como lo es la orientación sexual o la identidad de género", recriminaban desde la bancada popular. Desde Podemos, mientras tanto, defendían la medida ante la necesidad de que "nadie sufra por su orientación sexual o identidad de género".
Un PP dividido
La posición del Partido Popular respecto a la transfobia no ha sido unánime. Mientras que en el Congreso de los Diputados y en la cámara catalana votan en contra de dichas mociones; en la Asamblea de Madrid han querido sumarse al rechazo unánime que ha planteado la oposición respecto al autobús transfóbico, e incluso se ha instado al Gobierno a eliminar la condición de entidad pública que tantos beneficios está generando a nivel fiscal para esta organización ultracatólica.
No opina igual la líder de los populares valencianos, Isabel Bonig, que reclamó "libertad y respeto" para la campaña transfóbica de la asociación de Ignacio Arsuaga. Mientras tanto, el PP catalán continúa con su rechazo a la comunidad LGTBI: en 2014 rechazó la ley contra la LGTBIobia, cuya aprobación llegaron retrasar. E igualmente, rechazaron estampar su firma en un escrito realizado por todas grupos en la que se condenaba la organización de una charla homófoba por parte del arzobispado de Barcelona.
El líder del PP catalán, Xabier García Albiol, ha acumulado importantes escándalos por su posición en contra de la inmigración y por acercarse a muchos de los postulados más conservadores del partido. Algo, que se contradice con la líder madrileña, Cristina Cifuentes.
