Las banderolas de Semana Santa que han decorado recientemente la Gran Vía madrileña no eran precisamente nuevas. El Ayuntamiento de Madrid ha reconocido haber colocado por error carteles correspondientes al año 2022, un desliz que fuentes municipales atribuyen a un "fallo técnico" ya corregido, aseguran, en cuestión de horas.
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Desde el área de Cultura, Turismo y Deporte se ha confirmado que la instalación de esta cartelería obsoleta ha supuesto un coste de 1.500 euros. A pesar de ello, aún no se han aclarado las causas concretas del error ni quién ha sido el responsable directo de colocar la cartelería desfasada en pleno centro de la capital.
La equivocación no ha pasado desapercibida para la oposición municipal. Eduardo Rubiño, portavoz adjunto de Más Madrid, ha ironizado comparando la gestión del equipo de Gobierno de Almeida con la de los personajes de cómic 'Pepe Gotera y Otilio', especializados en chapuzas.
Inconvenientes para ser Fiesta de Interés
Rubiño ha criticado la "dejadez" que, a su juicio, demuestra esta confusión y ha subrayado que resulta aún más grave si se tiene en cuenta que el alcalde pretende que la Semana Santa madrileña sea reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional.
También desde las filas socialistas han llegado reproches. El concejal Jorge Donaire ha señalado que "cada día amanece en Madrid con un nuevo despropósito", y ha exigido explicaciones a la delegada de Cultura, Marta Rivera.
Donaire ha solicitado información detallada sobre el coste real de la campaña y sobre quién autorizó la colocación de los carteles, insistiendo en que este tipo de errores no pueden seguir produciéndose sin consecuencias.
El episodio, aunque anecdótico a primera vista, ha reavivado el debate sobre la gestión cultural y el uso de los recursos públicos en el Ayuntamiento, especialmente en fechas señaladas donde la imagen de la ciudad está más expuesta.
