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Política

Fuerte auge del racismo en Alemania: la vacuna del nazismo, rota con la nueva ultraderecha

La ultraderecha de AfD está levantando una ola de xenofobia prácticamente a punto de cumplir un siglo del conocido como Putsch de Múnich.

Fuerte auge del racismo en Alemania: la vacuna del nazismo, rota con la nueva ultraderecha

A poco de cumplir un siglo del fallido Putsch de Múnich, la primera intentona golpista con la que el Partido Nazi intentó hacerse con el poder en Alemania, el auge de los discursos de corte xenófobo y ultraderechista comienzan a calar nuevamente en el imaginario de la sociedad alemana.

El pensamiento cala mayoritariamente en el este postcomunista, donde todavía pesan peores condiciones de vida que en el oeste. En esta zona, correspondiente a la antigua RDA, se ha erigido como líder un político conocido como Björn Höcke, candidato del ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD en sus siglas en alemán) en el Estado de Turingia. En su historial se encuentran 'perlas' como calificar los memoriales a las víctimas del Holocausto como "una vergüenza para el país".

Björn Höcke es el dirigente de la ultraderechista AfD en el estado de Turingia "Björn Höcke es el dirigente de la ultraderechista AfD en el estado de Turingia"

Con él llegaron a pactar recientemente el partido liberal y la CDU de Merkel, un acuerdo que duró 24 horas y que se saldó con la cabeza de la aspirante a suceder a la canciller, Annegret Kramp-Karrenbauer, y los dos líderes regionales que firmaron el fallido acuerdo.

Lo cierto es que este auge electoral también se ha materializado en ataques callejeros. La reciente tragedia de Hanau, donde un militante ultra ha asesinado a 11 personas en dos bares frecuentados por extranjeros, solo se suma un terrorismo creciente amparado desde los atriles políticos.

Ya en 2019, en pleno auge del AfD, el país fue escenario de dos ataques similares, aparentemente ejecutados por lobos solitarios. Uno de ellos, lo protagonizó Stephan Balliet en Halle, cuando atacó una sinagoga en plena celebración del Yom Kipur y dejó dos muertos en octubre. Poco antes, en agosto, un ultraderechista asesinó a tiros a un político local de Kassel, Walter Lübcke.

En un país que había sido considerado como el paradigma de la memoria, el auge del discurso xenófobo ha llegado a calar incluso en los partidos de la izquierda. Entre ellos, los socialdemócratas del SPD, con tics como aprobar medidas para acelerar la deportación de migrantes.

La preocupación ha llegado a todos los niveles políticos, incluido a la propia Administración. Así lo expresa el informe de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución que, en su edición de 2018, indicaba un fuerte auge de la militancia ultraderechista, un total de 24.100 acólitos, de los que hasta 12.700 no verían inconveniente en emplear la violencia si lo considerase necesario.

El ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, no tuvo duda en expresar su preocupación por el caldo de cultivo que se está generando en el país germano: "Es una cifra que nos preocupa mucho. El extremismo de derecha es altamente peligroso".

Envejecimiento de la población, falta de mano de obra y manipulación de los datos

Merkel se vio obligada a suavizar los permisos de trabajos para migrantes porque el país necesitaba urgentemente mano de obra en 2018 "Merkel se vio obligada a suavizar los permisos de trabajos para migrantes porque el país necesitaba urgentemente mano de obra en 2018"

Pero lo cierto es que el caldo de cultivo en el que AfD se ampara para inocular el virus del miedo en la sociedad es relativamente falso. No hay invasión de inmigrantes y el país necesita mano de obra. El motivo: su población envejece y los puestos de trabajo actualmente se quedan sin cubrir. Y sí, la migración que llega al país se ocupa de los puestos que los nativos no quieren ocupar.

De hecho, esta necesidad de mano de obra y ninguna otra circunstancia fue la que llevó a Angela Merkel a suavizar la entrada de migración el mes de noviembre de 2018, en un polémico Consejo de Ministros que bien supo utilizar la ultraderecha.

Aquel acuerdo se saldó con dos proyectos de ley para reglamentar la entrada de migrantes procedentes del exterior de la Unión Europea. En ellos, se limita la entrada a personas con conocimientos del idioma, formación laboral que indique sus facilidades de integración y un colchón económico suficiente que permita sobrevivir sin seis meses de trabajo. En el segundo, se cita a los solicitantes de asilo con peticiones denegadas que hayan trabajado 18 meses, no hayan delinquido y cuya identidad no siembre ningún tipo de duda. A ellos se les concede un permiso de trabajo que, a los 30 meses, se puede tornar en definitivo.

El ministro del Interior Horst Seehofer, proclive a fomentar la línea dura contra la inmigración, no tuvo inconveniente en señalar lo siguiente: "Necesitamos mano de obra de terceros países para asegurar nuestra prosperidad y ocupar los puestos vacantes".

Adiós al discurso contra los PIGS, bienvenida al discurso xenófobo

La primera etapa del partido, con Frauke Petry al frente, había mayor retórica en contra de los países del sur de Europa, pero las circunstancias han cambiado "La primera etapa del partido, con Frauke Petry al frente, había mayor retórica en contra de los países del sur de Europa, pero las circunstancias han cambiado"

El auge de una extrema derecha en todo el continente y la consciencia de que algunos gerifaltes del movimiento tienen actualmente más fuerza que los alemanes, como el italiano Matteo Salvini; han llevado a dejar de lado el discurso contra lo que la prensa alemana y británica llamaron PIGS. Esta palabra, que en español significa "cerdo" se utilizaba con el doble sentido de un acrónimo que incluye a Portugal, Italia, Grecia y España. Se trata de los países que, en el norte y centro del Viejo Continente, se consideraban como una especie de 'lastre' para las economías nacionales más prósperas.

Ahora, todo ha cambiado. El odio se vierte contra la llegada de migrantes y la gran crisis que despertó el auge del Daesh en Oriente Próximo, que originó todo un éxodo principalmente de Irak y Siria (país este último, por cierto, que recibió inmigración europea durante la II Guerra Mundial).

El discurso de la AfD actualmente se enmarca en las guerras culturales que se han intensificado desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, contra personas LGTBI, feminismos y, sobre todo, migrantes.

Marion Maréchal, la nieta de le Pen, es la persona que actualmente intenta vertebrar todos estos movimientos en Europa y para ello se quiere valer de la formación española VOX como piedra angular. Santiago Abascal, el líder que tradicionalmente despreció la ultraderecha europea, ahora sirve como palanca porque quiere reconociliarse con todos los movimientos similares en Europa y encontrar su sitio fuera de nuestras fronteras.

Sin duda, en esa hipotética entente internacional nacional-populista, AfD tendrá mucho que decir, ya que es una clásica de este tipo de movimientos desde que empezó a despuntar allá por 2014. Y, en este caso, será interesante contar con el papel que precede a este partido y el discurso que quiere inocular en el resto de Europa, con países como España donde ya se han registrado ataques contra centros de menores extranjeros no acompañados, por ejemplo, en el barrio de Hortaleza de Madrid

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