9 razones para amar la Semana Santa

9 razones para amar la Semana Santa

La Semana Santa no sólo la pueden disfrutar las personas religiosas y cristianas, alrededor de ella hay una serie de costumbres que encantarán a cualquiera.

Vida Sara Menéndez Espina Sara Menéndez Espina 13 Abril 2017 15:43

Aunque se trata de una festividad religiosa, la Semana Santa es, como la Navidad u otras fiestas, parte de nuestra cultura, y hemos adquirido sus costumbres desde pequeños y pequeñas. Claramente, para las personas cristianas es una fecha muy importante, la más emotiva del año, y ni qué decir si eres un ferviente seguidor o seguidora de algún Cristo o alguna Virgen que desfila en procesión. Se trata de una de las festividades que se mantienen más arraigadas a sus orígenes religiosos, al contrario que la ya citada Navidad. Quizá por esa misma razón muchos y muchas no disfruten tanto de ella, pero no es una época sólo para personas religiosas,  hay una serie de elementos de la Semana Santa y la Pascua que nos pueden entusiasmar.

1 Las torrijas y otros dulces

¿Habrá algo más rico que un plato de torrijas? "¿Habrá algo más rico que un plato de torrijas?"

Sí, las torrijas es ese dulce que compartimos en casi toda España. Tiene sus ligeras variaciones, e incluso en los nombres (también oiréis referirse a ellas como picatostes), pero básicamente es ese pan bañado en una dulcísima leche y se te deshacen en la boca... ¡Pero qué cosa más rica y qué gran manera de aprovechar el pan de ayer!

Pero no sólo las torrijas son el dulce de la Semana Santa, la variedad es amplísima, sobre todo si nos vamos moviendo por diferentes puntos de la geografía. Las monas catalanas, los bollos, los pestiños andaluces, los buñuelos, los rollos fritos manchegos, las flores fritas extremeñas, las marañuelas de Candás y Luanco, la leche frita... Sin duda, los dulces de Semana Santa son los mejores del año, y los escaparates de las pastelerías se llenan de ellos. En algunas zonas será típico ver casas y figuras de chocolate con muñecos de nuestros dibujos animados favoritos. ¡No os olvidéis de contarnos los que son típicos de vuestras zonas!

2 En tu pueblo seguro que hay alguna costumbre interesante

¡Nos podemos ir de vacaciones! "¡Nos podemos ir de vacaciones!"

Enlazando con lo anterior, la Semana Santa tiene en cada pueblo y ciudad una costumbre propia, sobre todo grastronómica. Mantenemos viejas tradiciones de nuestros antepasados, que preparaban para estos días grandes algún festín, y seguro que estos días de fiesta lo disfrutaremos reunidos con la familia en el pueblo: los potajes, las sopas de ajo, el bacalao, la boroña de maíz... cosas calentitas y contundentes que te ayudan a pasar la temporada más fría de la primavera. ¿Cuál es la comida especial de Semana Santa en vuestra zona?

3 Días festivos... si no te los tienes que comer tú

Podríamos decir que antes tener dos días festivos seguidos, encima unidos a un fin de semana, son el mejor regalo que la festividad te podía hacer. Sin embargo, si trabajas en una tienda, supermercado, en la hostelería o en cualquier otro empleo susceptible de mantenerse en los días de fiesta, te han fastidiado. En Jueves Santo abren los supermercados, ¿cómo podemos exaltar una fiesta sagrada a la vez que permitimos a las empresas mantener su actividad como si nada pasara?

Bueno, estábamos hablando de las partes buenas de la Semana Santa. Cuando eras niño o niña, estas vacaciones eran bastante cortas, pero la verdad que las aprovechabas al máximo. Ahora, cuando eres adulto y ves que puedes estar cuatro días seguidos sin trabajar, te apetece bailar tocando unas castañuelas, y de paso te da tiempo a ir a visitar otras ciudades.

4 La fecha ideal para una escapada por España

Igualito que la Santa Compaña "Igualito que la Santa Compaña"

Quienes tienen interés por viajar, aprovechan las vacaciones del trabajo, generalmente en verano, para irse a conocer mundo a otros países. Pero la Semana Santa está reservada para explorar la magnífica geografía nacional, con la ventaja de que es una época del año en la que aún no hace mucho calor y puedes elegir el destino que más te guste. Puedes recibir los primeros rayos de sol en la playa si escoges la costa mediterránea o conocer el interior de la península sin morir de calor. Puedes hacer rutas en coche, ir a la montaña, o, simplemente, descansar de terracitas. De paso, conocerás la Semana Santa de cada pueblo y ciudad, donde hallarás costumbres tan curiosas como la Danza de la Muerte en Verges (Girona), pero ¡ojo! Cuidado con los destinos multitudinarios, como Sevilla o Zamora.

5 Dice el dicho: "Domingo de ramos, quien no estrena no tiene manos"

Con el consumo low cost y permanente todo el año de ropa, esta costumbre haya perdido relevancia, pero ¿no os recuerda a la infancia? El domingo de ramos era el día de estrenar ropa nueva, eso sí, ropa de domingo, que igual ya no te valía para ir al parque los viernes. Pero aún así, ya que es la única vez en todo el año que vas a ir a la Iglesia y te vas a encontrar con todo el barrio o todo el pueblo, ¡pues a ponerse elegante toca!

6 Recibirás algún regalito de tu padrino o madrina

I want my money

Alguna compensación iba a tener el ir a misa con el ramo o la palma y ponerte esa camisa de domingo... ¡Que tu padrino y tu madrina te darán un regalo a la semana siguiente! Sí, sabemos que tocarte ser padrino es un engorro, pero cada vez es más popular que el ahijado o ahijada le lleve un detallito a esas personas tan especiales, así que al final no deja de ser un intercambio social de excusa para visitar a la familia. ¡Pero eso sólo vale hasta que te casas, recuérdalo y disfrútalo!

7 Seas religioso o no, la Semana Santa es un espectáculo

La Semana Santa levanta unas pasiones que no creías que la gente tenía. La gente llora cuando pasa la procesión, llora también si llueve y no puede salir, comienzan las penitencias, el recuerdo de la muerte, silencios, tambores sonando, gente cantando saetas... Es tan tétrico que resulta fascinante. Aunque no seas una persona religiosa, y ya sin entrar en el juego tradicional español de trompetas, mantillas y legionarios, es interesante echar un ojo a las procesiones y a las personas que las siguen.

8 Pintar huevos de Pascua con los niños

Huevos de pascua

Lo del conejito de pascua y los huevos puede que no tenga el mismo protagonismo que la Semana Santa en sí, pero es una fiesta que compartimos con otros muchos países y sólo por eso es bastante interesante. El Domingo de Pascua se celebra la resurrección de Jesús, y es el último día de este período vacacional y/o religioso. Se dice que el conejo de Pascua reparte huevos de colores para celebrar que Jesús ha resucitado, así que lo que hacemos (sobre todo en el cole) pintando huevos de colores y comiendo también huevos y conejitos de chocolate. ¡Sí, todo lleva chocolate! Es una gran manera, si tenemos hijos o hijas pequeños, de pasar estos días de fiesta, luego se esconden, ¡y a ver quién encuentra más!

9 Te trae recuerdos de la infancia

Gran parte de los puntos que repasamos en esta mirada positiva a la Semana Santa hacen referencia a los niños y las niñas, y es que muchas de las tradiciones que se llevan a cabo están especialmente creadas para ellos y ellas. Así que cuando somos mayores tenemos grandes recuerdos de la familia, los zapatos nuevos, las visitas a los abuelos lejanos, los dulces, las vacaciones y los huevos de pascua. Quizá en esa época no lo disfrutaras tanto, pero ahora que eres mayor y tienes la nostalgia por las nubes, lo verás con otros ojos.

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