Macabro suceso el que se ha registrado en Estados Unidos. La casualidad o la premeditación quisieron que Joshua Lee Webb, un joven de 36 años, entrase durante el Día de la Madre en un supermercado con la cabeza de su progenitora en una mano y un cuchillo ensangrentado en otra.
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Al parecer, Webb se había encargado de decapitar previamente a su madre, tras lo que cogió el cuchillo y su cabeza, y se dedicó a vagar por las calles de la localidad, cubierto completamente de sangre, hasta que entró en el establecimiento.
Allí, se dedicó a atacar a uno de los empleados del local (al que acuchilló en repetidas ocasiones), después de que éste le llamara la atención al contemplar la perturbadora escena que se desarrollaba ante sus ojos.
La Policía acudió rápidamente al lugar en el que se encontraba el atacante, y procedió a detenerlo sin mayores complicaciones. Ahora, todo su pueblo se mantiene conmocionado por un hecho de tales características; mientras que el padre ha afirmado encontrase en completo estado de shock y asegura que no comprende todo lo que ha sucedido.
Al parecer, el joven contaba con un cuadro depresivo controlable y vivía con sus padres porque tenía problemas de visión que le impedían desenvolverse con normalidad en el entorno laboral. Sus padres se habían ocupado de él y, al parecer, no habían tenido ningún problema similar anteriormente. Incluso le habían comprado un perro para que pudiese mejorar su estado de ánimo.
"Quisiera tener respuestas, pero no las tengo", ha declarado el padre del detenido y marido de la víctima a los medios. "No puedo creer que haya perdido a mi espeosa y mi hijo en tan solo un día", ha añadido completamente desolado, y que afirma que jamás sospechó que algo así ocurriría, ya que si no lo "hubiera frenado".
Mientras tanto, el empleado de la tienda se encuentra hospitalizado por las heridas que le produjo el cuchillo, aunque cuenta con un pronóstico favorable. Po su parte, el agresor ha sido acusado por un cargo de asesinato y otro de intento de homocidio. Ahora se encuentra a la espera de una evaluación psiquiátrica para valorar qué fue lo que ocurrió en el interior de su cabeza.
Uno de sus mejores amigos del detenido, Curtis Strandy, ha afirmado en declaraciones a los medios que Webb "quería mucho a su madre" y que era "uno de los mejores tipos" que había conocido a lo largo de su vida, así como recordó que no era una persona violenta y que jamás había tenido un carácter voluble.
