Un agente de la Guardia Civil destinado en León se enfrenta a veinte meses de cárcel con motivo de una discusión que mantuvo con uno de sus superiores, un cabo del destacamento de Tráfico. Le acusa de haberle insultado durante la discusión, un enfrentamiento verbal que además se produjo cuando estaba fuera de servicio.
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El juicio se producirá en los próximos días en el Tribunal Militar Territorial de A Coruña. Se investiga qué sucedió cuando el cabo llamó al agente, que estaba fuera de servicio, para comprobar que el coche no tenía pasada la ITV. Tras una discusión, ya que en ese momento se había negado porque no estaba trabajando, el agente presuntamente le insultó, lo que ha motivado el procedimiento penal.
El cabo interpuso una denuncia contra él, según relata El Español, al cabo de 9 meses dio parte de los hechos y se le abrió al subordinado un expediente disciplinario. Los hechos habían sido calificados como falta disciplinaria y no como delito y menos de la jurisdicción militar. Finalmente se decidió elevar la categoría a delito militar.
El caso ha generado ampollas dentro de la Guardia Civil, pues todo apunta a que se ha decidido elevar un caso que siempre se suele tramitar como mera falta disciplinaria a un tribunal militar. Esto, consideran dentro del cuerpo, entra en una muestra más de la remilitarización que se está viviendo en la Guardia Civil y el proceso de involución en el Cuerpo que aprecian algunas asociaciones.
No es un caso excepcional
Este, de hecho, no es un caso excepcional. Hace tan solo unos meses se condenó a un agente en firme por parte de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo a nueve meses de prisión como autor de un delito de "insulto a un superior".
En este caso, la pena de cárcel vino motivada después de haber calificado, durante una discusión, a su superior como "inepto, inútil de mierda". La defensa del efectivo del Instituto Armado había exigido que se suspendiera la ejecución de la pena.
En este tipo de casos, muchos dentro del Cuerpo consideran que el Código Penal Militar es un instrumento que debería ser sujeto a revisión porque en algunos puntos resulta desproporcionado en sus penas.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) considera que este tipo de hechos deberían ser sancionados, peor deberían ser tratados como meras faltas disciplinarias y no como delitos militares de los que se derivan finalmente penas de cárcel para los condenados.