Un hombre paquistaní de 34 años ha conseguido un sueño que tenía desde hace tiempo: duplicar el tamaño de su pene. ¿Sabéis cómo lo ha hecho? Inyectándose testosterona en todo el falo. Como no queremos que nadie nos censure ni que vosotros sufráis leyendo esta noticia, os ilustraremos esta información con un gif de un plátano feliz. Sí, porque duplicar el tamaño del pene pone muy contento:
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Puede que tengáis ganas de tener entre las piernas un cimborrio como el de la Catedral de Burgos, pero pensadlo: duele. Así que no lo intentéis en casa ya que podéis acabar con el asunto más blando que Oriana cuando participó en 'Supervivientes' (nota mental para el redactor: no mezclar este tipo de cosas).
Yendo a la historia en concreto, lo cierto es que la vida de este joven no era especialmente feliz: los médicos le habían diagnosticado hipogonadismo, una enfermedad que provoca que el cuerpo no segregue testosterona y que los genitales no se desarrollen como es debido.
Así, algunas personas pueden tener unos genitales que parecen una vagina y otras, desarrollar un pene pequeño, según suceda en la etapa fetal. A este hombre le sucedió lo segundo, y el pobre tenía lo de abajo del tamaño de una salchicha de cóctel. Sí, una putada.
Por todo ello, el paciente se tiró acudiendo al médico durante nueve meses para inyectarse las hormonas en el pene y que aquello duplicase su tamaño. ¿Os créeis que ahora tiene la Torre Agbar de Barcelona entre pierna y pierna? ¡Error!

El pene pasó de tener cinco centímetros de longitud, a tener 9,5, lo cual está muy lejos de ser este hombre, pero al menos le servirá para tener algo entre las piernas y poder marcarse un buen manspreading como Dios manda.
Eso sí, ni se te ocurra llamar ahora al líder de Hazte Oír para comprobar si tiene testosterona entre su arsenal de hormonas y pinchártelas en el baño de tu casa. Por favor, no seas marginal o te dedicaremos un autobús. Ni seas mala persona y le llames con un 666, que se asusta el pobre. Acude al médico. Por tu bien.