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El arcoíris gigante de Eurovisión no va a poder completarse a causa de la ultraderecha ucraniana

Lo que iba a ser un gesto de apoyo hacia el colectivo LGTBI ha acabado siendo un nuevo gesto de rechazo.

En Kiev, lugar donde se va a celebrar el festival de Eurovisión de este año, se estaba retocando hasta hace poco un antiguo monumento llamado 'El Arco de la Amistad' (People's Friendship Arch). Este arco fue creado en el año 1982, justo cuando Rusia y Ucrania se unificaron, como una especie de símbolo de amistad entre ambas naciones. Y ahora se estaba pintando con los colores originales del arcoíris para homenajear el lema de Eurovisión de este año, 'Celebra la diversidad'.

El arco iba a pasar a llamarse durante un tiempo 'El Arco de la Diversidad', y era una de las propuestas que la organización había hecho para decorar Kiev y convertirla en una ciudad mucho más acogedora para todos los colectivos durante el festival. Pero, por desgracia, la ultraderecha ucraniana no ha consentido que este arcoíris llegue a nada.

Así se ve el arco ahora mismo "Así se ve el arco ahora mismo"

Ruslan Kukharchuk, un famoso periodista y activista religioso ucraniano, lanzó una campaña señalando este nuevo arco de la diversidad como un intento de introducir en el país la propaganda LGTBI. Como si se pudiera propagar una identidad sexual, como si realmente la homosexualidad o la bisexualidad fueran enfermedades que pudieran ir transmitiéndose, y mostrando hasta dónde puede llegar la homofobia y cuán atrevida puede ser la ignorancia. Poco tardaron en unirse a este discurso los miembros del partido de la ultraderecha ucraniana, que decidieron organizar una manifestación frente al arco. Fue ahí donde quedaron para lanzar todos sus mensajes homófobos, entre ellos señalando que "el pervertido simbolismo que ha degenerado los colores del arcoíris ha provocado la indignación de los ucranianos con valores tradicionales".

Junto con estas quejas, las redes sociales comenzaron a llenarse con alternativas para decorar ese arco. Todas estas alternativas incluían símbolos patrios ucranianos, que poco tenían que ver con el lema de Eurovisión. La polémica continuó creciendo hasta tal punto que, finalmente, los cambios de decoración se han paralizado por completo, poniendo como excusa que no se podía continuar con esa controversia.

La solución final, anunciada ya por el alcalde Vitali Klitschko, ha consistido en dejar la decoración tal y como se ha quedado, y no continuar pintando los colores del arcoíris. Eso sí, en los espacios que quedan sin decorar se introducirán símbolos de Ucrania, para así evitar que los más nacionalistas entren en cólera.

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