Alerta en Irán. La capital, Teherán, se encuentra en un momento crítico por la situación insostenible derivada de los efectos del cambio climático. La ciudad, con más de 10 millones de habitantes, sufre una de las peores sequías del último siglo, que pone en peligro incluso su viabilidad.
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El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha planteado abiertamente la posibilidad de evacuar al completo la ciudad ante el agotamiento de las reservas de agua y la incapacidad de abastecer en estos momentos a toda la población.
"Si no llueve en Teherán para finales de noviembre, tendremos que racionar el agua. Y si aun así no llueve, tendremos que evacuar Teherán", ha explicado el mandatario. Se trata de una situación "extremadamente crítica" en el país, puesto que desde el pasado mes de octubre, la mitad de las provincias del país no ha recibido ninguna lluvia.
Esta situación se une a que los embalses de las represas de Teherán se encuentran en su nivel más bajo desde hace 60 años, en algunos casos hasta situarse en tan solo un 9% de su capacidad máxima. El riesgo es que, si no llueve antes de la llegada de diciembre, se tenga que racionar el uso de agua e incluso ordenar la evacuación de la ciudad.
Posible traslado de la capital
La situación insostenible en las reservas de agua de Teherán está llevando a plantear el posible traslado de la capital a la costa. Pezeshkian ha apelado al Golfo Pérsico como el mejor lugar posible para emplazar la nueva capital, ya que "proporciona acceso directo a aguas abiertas y al desarrollo de relaciones comerciales y económicas".
La portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, ha señalado que se está evaluando la región de Makran como uno de los lugares "considerados seriamente" para establecer la nueva capital del país. Se trata de una zona costera semi desierta situada en el Golfo de Omán.
En todo caso, la propuesta ha cosechado críticas, como algunos obstáculos económicos, ya que se ha estimado la operación en unos 80.000 millones de dólares, en plena crisis económica y con los efectos derivados de las sanciones por su programa nuclear. El proyecto, además, se extendería durante más de dos décadas. Además, se apela a los problemas de defensa que puede implicar la ubicación de la capital tan cerca del mar.
Sin embargo, la viabilidad de Teherán como capital se mantiene. La falta de lluvias se une a la sobreconstrucción de represas, la perforación de pozos ilegales y la ineficiencia agrícola como factores calve en el agotamiento de las reservas.
Por el momento, la capital iraní ya ha comenzado a aplicar las primeras restricciones de agua a su población. A pesar de que las autoridades han negado que implantasen un racionamiento formal, la Compañía Nacional del Agua y Alcantarillado ha confirmado reducciones nocturnas de presión en Teherán.
