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Mueren seis presos en la prisión de Aranjuez en solo cinco semanas ¿Qué hay detrás?

La prisión de Aranjuez está registrando una ola de muertes por diversos motivos sin que el personal encuentra una explicación factible.

La prisión de Aranjuez (Madrid) ha vivido una plaga de muertes repentinas durante las últimas cinco semanas y por causas completamente diversas. Desde las pasadas Navidades, parte de la dirección del centro no se explica qué es lo que está sucediendo para que se produzca este repunte cuando, anteriormente, este tipo de casos eran auténticamente inusuales.

La diversidad de causas ha encontrado cierta coincidencia en los dos últimos casos: muerte por sobredosis de medicamentos. ¿Cómo han accedido los reos a este tipo de fármacos cuando, tradicionalmente, cuentan con un control estricto?

Llama la atención, además, que los controles en el reparto de medicamentos, tan regulados, han provocado esas dos muertes en un plazo de solo 15 días. El resto de los fallecimientos están relacionadas, según aparece en los informes, con suicidios y causas naturales.

La cárcel de Aranjuez ha registrado seis muertes en tan solo cinco semanas "La cárcel de Aranjuez ha registrado seis muertes en tan solo cinco semanas"

Mientras que las autoridades buscan una explicación, algunos médicos señalan un motivo, eso sí, reducido a los dos últimos casos: la falta de control a la hora de repartir medicamentos que se está desatando durante los últimos años.

Según han declarado fuentes penitenciarias al diario ABC, los casos de muertes y amagos se han registrado precisamente en fines de semana y periodos festivos, cuando se les proporciona una cantidad extra para aguantar esos días.

Es una consecuencia más de los recortes que se han ejecutado durante los últimos años en Instituciones Penitenciarias. Ante la falta de control profesional que se produce en esas jornadas, muchos presos descuidan la cantidad de medicación, descontrolan lo que están consumiendo o, en algunos casos, buscan un paliativo al síndrome de abstinencia por el abandono de sustancias estupefacientes.

Agresiones al personal

El personal de la prisión de Aranjuez ha recibido múltiples agresiones por parte de los presos durante la última década "El personal de la prisión de Aranjuez ha recibido múltiples agresiones por parte de los presos durante la última década"

El centro de Aranjuez es uno de los más conflictivos en toda España. Las denuncias por parte de los funcionarios han sido constantes: señalan que los presos se rebelan y los casos de agresiones se cuentan por decenas.

Este tipo de actos no son una anécdota actual. En marzo de 2009, varios trabajadores recibieron golpes y patadas propinadas por dos reos. Por aquel entonces, los encargados de la prisión denunciaban que recibían palizas "un día sí y otro también".

Una de las últimas denuncias se produjo, precisamente, casi una década después de aquel caso: el 11 de agosto de 2018, varios miembros de una banda taiwanesa golpearon a cuatro trabajadores. Mientras tanto, otro preso aprovechó el revuelo para morder el brazo de uno de los vigilantes mientras intentaba poner orden en la sala.

Huelgas y denuncias por recorte de personal

Dejando de lado el desarrollo de las investigaciones en la cárcel de Aranjuez, lo cierto es que el personal médico de las cárceles españolas ha organizado todo tipo de huelgas, movilizaciones y denuncias en contra de la falta de personal en el área sanitaria de los centros.

En algunas cárceles sólo hay un médico incapaz de cubrir toda la demanda y, en algunos casos, no hay nadie encargado de estas labores. Por ello, el servicio de enfermería se ve obligado a hacerse cargo de un asunto para el que no cuentan con la formación necesaria y que, sin duda, es especialmente necesario para garantizar el bienestar de las personas que se encuentran en el interior de estos complejos.

Los funcionarios de prisiones se han manifestado en contra de los recortes en múltiples ocasiones "Los funcionarios de prisiones se han manifestado en contra de los recortes en múltiples ocasiones"

Las personas que se mantienen en prisión cuentan con un riesgo elevado de enfermar y la tasa de mortalidad es bastante más elevada que en el resto de la población. Por ello, la presencia de personal cualificado es muy relevante y necesaria.

Otro de los problemas más graves se encuentra en el caso de las personas que sufren algún tipo de enfermedad mental. Hay una incidencia de alrededor de un 35%, pero la atención se reduce al tratamiento farmacológico y sin terapias psicológicas, fundamentales para que la persona adquiera recursos, pueda mejorar su calidad de vida y, finalmente, reduzca su capacidad de reincidencia al mínimo.

Este escenario no es baladí y cuenta con cifras escalofriantes. Entre el año 2006 y 2016, entre las 237 personas que se suicidaron dentro de prisión, casi la mitad se encontraba viviendo este tipo de tratamientos. ¿Cuántos reos podrían haberse salvado si hubieran recibido la atención necesaria?

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