Nadie ha podido salvar su vida. La historia de Nilo, como lo bautizaron en el Centro de Protección Animal de Fuenlabrada (Madrid), es el mayor síntoma de la falta de concienciación ante la necesidad de respetar a los animales que aún padece nuestra sociedad.
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Nilo ingresó en el centro público en unas condiciones lamentables, localizado gracias a la acción del Equipo Antón de la Policía Local de Fuenlabrada. El animal había pasado más de 24 horas abandonado en la calle, tirado junto a unos cubos de basura soterrados y completamente empapado en gasolina.
Alguien, quizás sus dueños, lo habían abandonado de la peor forma. La prueba: apareció, junto a su árbol rascador y su cama, donde había permanecido sin moverse preso del pánico.
Los miembros de este equipo trasladaron al animal, donde fue atendido inmediatamente por los sanitarios del centro. Allí le operaron de urgencia, con el fin de salvar su via de todas las maneras posibles.
No hubo suerte
A pesar de que el equipo había puesto todas sus esperanzas en este caso, su esfuerzo finalmente cayó en saco roto. El animal padecía fuertes problemas hepáticos (en concreto lipidosis) como consecuencia de una enfermedad como la obesidad, que habían minado completamente su salud.
Por ello, los veterinarios le habían colocado una sonda nasogástrica y le habían proporcionado todo tipo de cuidados y cariños, necesarios tras la experiencia que acababa de vivir.
Pero, finalmente, no hubo suerte. El animal ha terminado cayendo en parada cardiorrespiratoria y, a pesar de la acción del grupo que se encontraba de guardia, terminó falleciendo. Una historia que, sin duda, ha marcado a todo el Centro de Protección Animal de la localidad madrileña.
