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Cómo afecta el consumo diario de Coca-Cola Zero en nuestro cuerpo

Ingerir Coca-Cola Zero todos los días supone un riesgo elevado para la salud, por ello, se recomiendan otro tipo de bebidas.

Cómo afecta el consumo diario de Coca-Cola Zero en nuestro cuerpo

El consumo de Coca-Cola Zero se ha convertido en la opción preferida por los españoles en los últimos años. Los datos de consumo indican que más del 60 % de las ventas en bebidas de nuestro país son de refrescos bajos en calorías o sin azúcar, desde 2020 esta cifra no ha parado de crecer.

En 2023, cada persona en España consumió una media de 7 litros de Coca-Cola Zero. Es una obviedad que frente a bebidas azucaradas o alcohólicas es una mejor opción, pero un consumo elevado puede suponer un riesgo en la salud.

Los expertos, en todo caso, recuerdan que este refresco no se recomienda como sustituto del agua, ni que puede considerarse que forma parte de una alimentación equilibrada porque no aporta vitaminas, minerales o fibra.

¿Cómo afecta la Coca Cola Zero a nuestro organismo?

La Coca-Cola Zero contiene cafeína en cantidades moderadas, pero puede generar una dependencia a este producto. Además, el sabor dulce, aunque no provenga del azúcar, ofrece una recompensa al cerebro que aumenta las ganas de consumir la bebida.

El consumo excesivo de bebidas con ácido fosfórico, que está en estos refrescos, también está asociado con efectos negativos sobre la salud ósea y dental, sobre todo cuando no hay una higiene o alimentación adecuada. Por este motivo, la mejor alternativa es el agua, mientras que estas bebidas deberían reservarse para ocasiones especiales.

Hay que prestar especial atención en los riesgos para personas con osteoporosis. La Coca-Cola Zero puede provocar una menor densidad ósea. También hay que tener en cuenta su consumo en personas sensibles a la cafeína, con ansiedad, insomnio, colon irritable, hinchazón crónica o embarazadas; puesto que un consumo elevado de estas bebidas puede ser perjudicial para su salud.

El consumo de estas bebidas puede tornarse en un hábito por el circuito de recompensa del sabor especialmente dulce. Lo mejor para la salud sería, por tanto, que sean sustituidas por otras bebidas que mantengan propiedades similares pero más saludables, como agua con gas y rodajas de fruta, infusiones frías sin azúcar o incluso bebidas con un toque cítrico natural.

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