Adiós a las bebidas energéticas. El Gobierno de España ha iniciado una batalla para reducir su consumo y, sobre todo, evitar que los menores puedan consumirlas como si fueran inocuas.
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El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, dirigido por Pablo Bustinduy (Sumar) ha iniciado una serie de reformas para cambiar las condiciones de venta de estos productos y ahondar en su regulación.
Junto con la drástica prohibición de su venta a menores de 16 años, ahora se incluye una nueva medida que señala a los supermercados. Una nueva orden que, en caso de incumplimiento, puede acarrear graves sanciones económicas.
Cambios en la venta de las bebidas energéticas en supermercados: nueva orden del Gobierno
La nueva medida incorpora la prohibición de vender las bebidas energéticas como simples refrescos. Los productos deberán situarse en espacios diferenciados dentro de supermercados y tiendas, evitando así que se mezclen con los refrescos tradicionales.
La norma quiere reducir el acceso impulsivo de los menores a este tipo de bebidas, que se muestran como refrescos de efectos inocuos. También se quiere reforzar el control de los establecimientos, ya que este nuevo modelo implica el trato de estas bebidas como otros productos regulados, al estilo del alcohol o el tabaco, al menos en cuanto a su venta y exposición en comercios.
El objetivo es incrementar la concienciación sobre los posibles efectos de este tipo de bebidas en la salud, sobre todo en los consumidores más jóvenes, que generalmente tienen menor conciencia de las consecuencias del consumo de estas bebidas.
Además, el Ejecutivo planea extender la prohibición de venta de bebidas energéticas a menores de 18 años, en el caso de aquellos productos que superen los 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.
El Gobierno destaca el amplio consenso social que existe alrededor de la regulación de este tipo de bebidas en edades tempranas, ya que su elevado contenido en cafeína y otros estimulantes puede provocar alteraciones del sueño, problemas cardiovasculares o cambios en el comportamiento.
Galicia ya ha implantado una regulación de estas características, una normativa que entró en vigor el 7 de marzo. Se contemplan multas que pueden alcanzar los 15.000 euros en el caso de incumplimientos.
La nueva normativa también incluye la prohibición de vender vapeadores a menores, con unas restricciones similares a la venta de alcohol o tabaco. Estas medidas siguen el marco regulatorio aplicado en Europa, donde el acceso de los menores a bebidas energéticas se ha limitado por su potencial impacto en la salud.
