El clásico tópico del ladrón que roba comida básica para poder comer está cada vez más lejos de la realidad en los supermercados europeos. Un amplio estudio sobre hurtos en el comercio minorista revela que el perfil actual del ladrón busca sobre todo productos caros, de marca y fáciles de revender, muy lejos del llamado "hurto famélico".
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El informe, elaborado por la empresa especializada en seguridad comercial STC junto con socios tecnológicos de la firma neerlandesa Nedap, analiza datos de 15 países europeos que suman unos 387 millones de habitantes, lo que permite observar patrones comunes y diferencias locales en los robos dentro de supermercados.
La conclusión es clara: la mayoría de los productos sustraídos no responden a una necesidad inmediata de alimentación, sino que tienen valor económico suficiente como para acabar revendidos en canales informales o en el mercado negro.
Alcohol, el producto más robado en supermercados de Europa
Si se analiza el conjunto de países estudiados, el ranking de productos más robados es muy similar en casi toda Europa.
El alcohol ocupa con claridad la primera posición, seguido por otros artículos de valor relativamente alto y fáciles de revender. Según el informe, el listado de productos más sustraídos incluye:
Las botellas de vino, whisky o licores se han convertido en un objetivo habitual para los ladrones por varias razones: alto precio unitario, tamaño relativamente pequeño y facilidad de reventa.
Esta tendencia ha llevado a muchas cadenas a adoptar medidas de seguridad visibles para los clientes, como collares de seguridad en botellas o cajas de policarbonato para productos pequeños y caros, como cápsulas de café o cosméticos.
Qué se roba más en los supermercados de España
En el caso español, los productos más robados reflejan también hábitos gastronómicos y el valor de ciertos alimentos. Según el estudio, dos artículos destacan claramente sobre el resto:
Ambos productos apenas aparecen en las estadísticas de robos de otros países europeos, pero en España son especialmente atractivos para los ladrones por su alto valor en el mercado y la demanda constante.
El aceite de oliva, conocido a menudo como "oro líquido", ha incrementado notablemente su precio en los últimos años, lo que lo convierte en un producto especialmente codiciado. El jamón ibérico, por su parte, combina precio elevado, prestigio de marca y facilidad de venta en canales informales.
El fin del "hurto por hambre"
Una de las conclusiones más llamativas del informe es el declive del llamado hurto famélico, es decir, el robo de alimentos básicos por necesidad.
Las empresas consultadas coinciden en que productos esenciales como harina, pasta seca o legumbres apenas aparecen entre los artículos sustraídos.
En cambio, el patrón dominante es otro:
los ladrones buscan productos premium, marcas reconocidas y artículos con buena salida en reventa.
Esto apunta a que buena parte de los robos no responden a necesidades inmediatas de alimentación, sino que forman parte de circuitos organizados o semiorganizados de reventa.
Cada país tiene su producto estrella en los robos
Aunque el alcohol domina el ranking europeo, cada país muestra particularidades que reflejan hábitos de consumo locales. Algunos ejemplos destacados del estudio son:
Estas diferencias muestran cómo la cultura gastronómica también influye en los robos en supermercados.
Las cajas de autopago, el nuevo punto débil
El estudio también señala que la digitalización del comercio ha abierto nuevas oportunidades para el hurto.
Las cajas de autopago se han convertido en uno de los puntos más vulnerables del supermercado por varias razones:
A esto se suman otros métodos cada vez más habituales, como aprovechar puntos ciegos en los pasillos o salir con carros llenos por cajas cerradas.
Tecnología para frenar las pérdidas
Ante el aumento de estas prácticas, el sector de la distribución está reforzando las medidas de control. Entre las soluciones que están ganando terreno destacan:
Estas herramientas permiten a los supermercados reducir la llamada "merma", es decir, la diferencia entre el inventario teórico y el stock real disponible.
El estudio, que comenzó a realizarse en España en 2022, se ha ampliado ahora al conjunto de Europa gracias a la red de socios tecnológicos de Nedap, lo que permite comparar por primera vez qué se roba, dónde y cómo en los supermercados del continente.
