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El futuro de Daniel Sancho tras la decisión del juez: lo que espera al hijo de Rodolfo Sancho

Una vez terminado el juicio por el presunto asesinato Edwin Arrieta llega la hora de la reflexión: ¿Dónde estaba la verdad?.

El futuro de Daniel Sancho tras la decisión del juez: lo que espera al hijo de Rodolfo Sancho

El juicio de Daniel Sancho, ahora visto para sentencia, ha sido dominado por una avalancha de comentarios, que van desde chistes hasta análisis profundos basados en breves declaraciones a la salida del juzgado o en filtraciones interesadas.

Esto ha mantenido a medio centenar de reporteros, tanto locales como internacionales, ocupados durante un mes, escribiendo o transmitiendo en directo, con una sensación de incertidumbre sobre el desarrollo del caso. La falta de acceso a la sala del tribunal ha complicado aún más la tarea de obtener información precisa y completa.

Thomas, un experimentado reportero con años de experiencia en los tribunales de Bangkok, desconoce los detalles del caso de Daniel Sancho, ya que en Tailandia apenas se habla de esta historia que ha capturado la atención mediática en otros lugares.

Su perspectiva fresca y objetiva invita a considerar que quizás los esfuerzos externos de los medios de comunicación no han aportado mucho más allá de mantener la atención del público.

Se plantea la posibilidad de que no haya habido nuevos desarrollos significativos desde que se presentaron los cargos iniciales contra Sancho, y que las declaraciones del fiscal y la defensa hayan sido interpretadas de manera exagerada por los medios.

Durante el juicio, los reporteros han sido objeto de constantes intentos de influencia por parte de las partes interesadas. La disponibilidad de información ha dependido en gran medida de la disposición de personas como Ospina, quien, al tener acceso a la sala del tribunal y testificar, ha sido una fuente clave de información para los medios. Sin embargo, persiste la duda sobre la veracidad de sus declaraciones y si estas pudieron estar distorsionadas por intereses propios.

¿Intoxicaciones?

Porque de la misma forma, se han intoxicado cabezas haciéndonos creer que en realidad sí habían encontrado un torso, algo que fue rotundamente falso, pero que para cuando descubrimos la verdad ya era la noticia del día en numerosos medios. Porque Rodolfo Sancho también ha ejercido su voluntad para dejar caer a algún periodista de su cuerda lo que a él más le interesaba.

Con esto sólo aclarar que a lo mejor Thomas tiene más razón que el resto de reporteros. Y que lo que se cocía en las redacciones de Madrid poco importaba en la sala donde Daniel en grilletes escuchaba a la cantidad de testigos que corroboraban sus declaraciones de hace meses. Y dejamos para el final al cónsul, el cual, al parecer, también filtraba a diario información, aunque nunca a los reporteros que allí pasábamos el día entero.

Sobre Daniel Sancho habría que tratar de entender ciertas jugadas de su equipo de abogados. Porque según Thomas y otros expertos en estas lides, traer a expertos españoles para contarle al juez cosas que en Tailandia ya conocen al dedillo, se considera casi una humillación. Algo así como si un tipo de Arkansas se presentara en Plaza Castilla diciendo cómo tienen que hacer el gazpacho.

Porque de la supuesta cantidad de testigos de la defensa no pudieron responder a las preguntas ni la mitad, entendiendo en la mala situación que queda Carmen Balfagón, que repitió hasta el histrionismo por los platós de media España que los cocos se cortan con sierras y que las bolsas de basura se utilizan como chubasquero.

De esta manera, Thomas también incide en algo importante: «La imagen de Tailandia, y más en una isla muy turística, joya del país, quedaría en entredicho si la pena no es la que toca». Y añade algo importante: "Imagínate que en realidad es un asesinato con premeditación y que le cae una pena menor. ¿Crees, de verdad, que ese escándalo le convendría a Tailandia, que necesita al turista para poder crecer? Y otra cosa, ¿cómo le cuentas luego a los diplomáticos alemanes, franceses, británicos, que tienen a algunos de sus ciudadanos en el corredor de la muerte, que en Tailandia existen juicios a la carta?".

Al señalarle que en Tailandia existe la corrupción y que, aunque rara vez, hay datos que certifican amaños, concluye con rotundidad: "Si el proceso no hubiera sido tan mediático me lo creería. Pero... ¿cuántos periodistas vais a venir a la lectura de la sentencia? Lo digo por el morbo que despierta. ¿Sesenta? ¿Setenta? Dudo mucho que si disponen de las certezas el acusado se vaya a ir de rositas", sentenció.

Si le cae la pena capital, y a sabiendas de que hace mucho tiempo que no se ajustician a extranjeros, existe una manera relativamente fácil de suavizar el futuro: con una carta de arrepentimiento en donde se reconozcan los hechos dirigida al Rey de Tailandia que le concedería a esa persona el perdón real. Y de ahí, como bien sabemos, un máximo de ocho años hasta que comienza el proceso para devolver a su país de origen al reo.

Pero, faltaba algo. Un dato no precisamente irrisorio. "Sin el resarcimiento del daño podría estar el resto de su vida entre rejas. O sea, la indemnización que marque el juez deberá abonarla para poder regresar a su país", termina.

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