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Una mujer se casa con un Boeing 737-800: "Suelo tener sexo con las alas"

Michele Kobke confiesa su amor por un Boeing 737-800: ha llegado a construirse una copia a pequeña escala para dormir abrazada a él todas las noches.

Una mujer se casa con un Boeing 737-800: "Suelo tener sexo con las alas"

Michele Kobke asegura que está feliz a sus 30 años. Después de seis de noviazgo con un avión Boeing 737-800 y de largas dudas, finalmente podrá casarse tras reconocer su objetofilia, es decir, su pasión sexual hacia los objetos inertes.

"Solo puedo acercarme a él cuando vuelo con él o cuando puedo llegar a él en el hangar, lo que solo ha sucedido una vez en mi vida", ha confesado la joven sobre su cruda relación.

Como las circunstancias le obligan a vivir separada de su Boeing, la joven de 30 años ha decidido hacerse con una maqueta a escala que le permite sentir a su pareja inanimada más cerca.

"Me emocioné tanto al abordar el avión que me di cuenta de qu eetsaba enamorada del 737-800. Cuando toco sus alas, inmediatamente me sudan las palmas y me excito", confiesa a The Mirror con evidente emoción.

La joven ha decidido abrir su particular pareja al mundo, por lo que ha permitido que la cadena BTV haga varias fotografías en las que se puede comprobar cómo es su día a día con la maqueta a pequeña escala. Un tamaño que le permite acostarse con su pareja sentimental en una cama de tamaño medio.

Como se puede comprobar, las conversaciones entre ambos no son especialmente frecuentes, aunque esta situación no resta 'vidilla' a la relación. Al menos para Michele: "El 737-800 es muy atractivo y sexy para mí. Es el más bellamente construido y es un avión muy atractivo y elegante", señala.

Objetofilia

El matrimonio de Michele Kobke es similar al de Carol, una mujer estadounidense de 45 años que se hizo famosa en el año 2017 después de confesar su relación con una estación de tren con la que tenía "sexo mental" frecuentemente.

La objetofilia, en este caso, va más allá del fetiche e incluye a aquellas personas que consiguen desarollar una percepción sentimental hacia los materiales, hasta el punto de que llegan a desarrollar una relación autopercibida como pareja sentimental.

"Me duelen las mejillas de sonreír, soy la mujer más feliz del mundo, cuando estoy con él tengo todo lo que necesito", sentencia la joven treintañera tras confesar todo su matrimonio con la aeronave.

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