Una dieta equilibrada siempre es buena para el organismo, en la que no haya carencia de hierro, es siempre fundamental para nuestra salud. Sin embargo, entre comerse un buen plato de lentejas de vez en cuando para 'coger fuerzas' y entre tragarse... ¡639 clavoss!, quizás hay una diferencia considerable.
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Eso es lo que le ha pasado a un hombre de Calcuta (India) que acudió al hospital por grandes dolores en el estómago y vómitos. Cuando los médicos examinaron al paciente de 48 años, descubrieron que tenía en su interior casi un kilo y medio de hierro. En total, nada menos que 639 clavos de cinco centímetros de largo. Y seguía vivo.
El doctor que realizo la operación, Siddhartha Biswas, declaró al diario Times of India que "Tras realizarle una endoscopia, descubrimos varios clavos en su intestino, que habían acabado desplazándolo". Aunque la situación podía parecer grave, la operación tuvo que esperar unos días pues los análisis de sangre no permitían la intervención en ese momento.
Por suerte, varios días después y con ayuda de un imán, los doctores realizaron una operación que le salvó la vida. Quizás la suerte, quizás el destino o quizás la penitencia que le habría llevado a tragarse tal cantidad de mental, hizo que, como relató el médico "no se provocase ninguna perforación importante en el tracto intestinal". La operación duró dos horas y entre los más de seiscientos clavos también encontraron tierra en los intestinos del paciente.
