La guerra de Ucrania y Rusia también se lleva a los más pequeños. Sasha tenía cuatro años y había desaparecido mientras escapaba con su abuela del bombardeo de las tropas rusas en busca de una nueva vida lejos de la guerra.
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Sasha vivía con su familia en Vychhorod, una localidad de 25.000 habitantes situada en las afueras de Kiev. A la llegada de los militares a la zona, la abuela y otros ocho habitantes del barrio habían decidido huir a toda prisa aprovechando una pequeña embarcación de la zona.
Finalmente lo encontraron muerto. Los rusos dispararon contra la embarcación en la que él y su abuela viajaban. La persona que encontró el cuerpo declaró que el niño había sido disparado.
Desde su desaparición, la madre, Anna Yahno, no había perdido la esperanza de encontrarle y durante casi un mes había lanzado mensajes en las redes sociales que llegaron a todo el mundo. "Creemos en un milagro", escribió hace unos días.
No hay milagro
El anuncio de la muerte del pequeño llega a través de Instagram, con un mensaje de su madre: "Agradezco a quienes ayudaron en la investigación, agradezco a todos por sus oraciones y fe, gracias por el apoyo. Sashenka, nuestro angelito ya está en el cielo. Hoy su alma ha encontrado la paz".
Según Child Focus, Sasha era el único que llevaba un chaleco salvavidas en la embarcación. Se esperaba que otros refugiados lo hubieran rescatado y se lo hubieran llevado, por lo que viviría en otro lugar. Esa era la esperanza de la madre, que había conseguido que añadieran al niño a la lista de desaparecidos.
