La guerra de Juan Luis Cebrián contra la libertad de expresión

La guerra de Juan Luis Cebrián contra la libertad de expresión

Las intrigas políticas se recrudecen en el seno del grupo más endeudado del panorama audiovisual nacional. Analizamos la figura de uno de los empresarios más importantes del país y su relación con la vicepresidenta.

Noticias Alex L Alex L 29 Abril 2016 01:18

La actualidad nos trae a Juan Luis Cebrián como protagonista a colación de su guerra contra la libertad de expresión en los medios de comunicación de la competencia. La contienda se sucede: la aparición de sociedades en paraísos fiscales a nombre de su ex mujer, que ésta ha asociado a su entorno; la demanda a El Confidencial, laSexta y eldiario.es; el descubrimiento de su accionariado en una petrolera de Sudán del Sur; el veto de periodistas de Prisa a programas de laSexta; el despido de Ignacio Escolar -director de eldiario.es- de la Cadena SER... Pero a nadie debería sorprender este escenario. Juan Luis Cebrián nunca ha sido un adalid de la libertad de expresión y muchísimo menos ha pretendido dotar a Prisa de un cariz progresista.

Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo Prisa "Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo Prisa"

1 Censura y control ideológico

El País se ha visto involucrado en varios de los casos más sonados de censura en la prensa española. Destaca el despido fulminante de Miguel Ángel Aguilar -columnista desde 1994- por su participación en un reportaje para The New York Times donde analizaba el estado de la prensa en España desde una perspectiva crítica, tal y como muestran todos los indicadores internacionales de credibilidad en los medios de comunicación de cada país -descaradamente manipulados en nuestro país-.

Los periódicos están en manos de los acreedores, y también en las de un Gobierno que ha ayudado a convencer a los acreedores de que los periódicos deberían seguir vivos incluso cuando están asfixiados a causa de sus deudas

Juan Luis Cebrián lo negó, por supuesto. Pero también es censura que varios ex redactores confirmen las órdenes de suavizar o no publicar informaciones negativas en torno a Soraya Sáenz de Santamaría, principal valedora y amiga de Cebrián. La constante conversión ideológica del grupo se ha visto acompañada en la travesía por el PSOE de Pedro Sánchez y sobre todo de Susana Díaz a la derecha, por lo que éstos se han agarrado a las famosas encuestas que Metroscopia manipula periódicamente para el partido. También demuestra Juan Luis tener la menor fidelidad a una línea editorial en todo el panorama mientras se sucede el desmantelamiento de su matriz, siendo Mediaset y Canal+ las últimas grandes ventas del grupo que, de hecho, podría perder Santillana.

2 Vínculos con los poderes fácticos

Soraya Sáenz de Santamaría "Soraya Sáenz de Santamaría"

El antaño grupo impulsor de Sogecable y editor de Santillana se halla en estos momentos en una para nada desconocida encrucijada por su supervivencia. Quizá nos evoque la imagen de una quiebra contemporánea, pero la refinanciación que adujo de su deuda en el año 2014 -poderes fácticos de por medio- le sirvió para ganar valedores que buscaban aliados entre el pozo de los desesperados donde Juan Luis Cebrián se encuentra desde el desmoronamiento de su conglomerado. Ahí entra en juego la hasta hace poco omnipotente Soraya Sáenz de Santamaría, acostumbrada a manejar una vara de mando que no le correspondía. Al apercibirse Rajoy del poder ganado por la vicepresidenta, recientemente arrebatado, tomó el control de los asuntos audiovisuales que la enfrentaban con el ministro Soria.

Cebrián logró salir del atolladero gracias a la vicepresidenta por su intervención para que las entidades financieras y los apoderados fondos buitre pudieran prolongar la agonía de Prisa con esos más de 3.000 millones de euros que le ataban a la crisis de deuda más crucial de su historia. Además de imponerle a los socios una rehipoteca sobre la propiedad de Santillana y una firme política de desinversiones. El idilio entre Soraya y el empresario viene precisamente de los duros conflictos con los ministros del núcleo duro de Rajoy, según revelan fuentes internas; especialmente con el extitular de Industria.

José Manuel Soria, ex ministro de Industria "José Manuel Soria, ex ministro de Industria"

3 Concurso de licencias de televisión

José Manuel Soria mantuvo una implacable postura ante la posibilidad de evitar el cierre de 9 cadenas ordenado por el Tribunal Supremo pero la vicepresidenta se había encargado de mantener el favor de los medios y era partidaria de pactar un decreto que salvara esa relación existente. La crisis tensada entre las televisiones privadas y el Gobierno desde entonces pretendía ser solucionada con un concurso público electoralista favorable a Atresmedia, Mediaset, la Conferencia Episcopal y por supuesto, Prisa; y que ahora había quedado en el aire.

Este es el movimiento determinante para que un Mariano Rajoy obnubilado por la eficacia de su número dos, pasase a hacer caso a su núcleo duro de ministros y retirase los poderes especiales a Soraya Sáenz de Santamaría, pues comenzaba a maniobrar para comerse al propio presidente del ejecutivo en el futuro cercano. El control ejercido sobre toda la prensa era especialmente llamativo por la derechización de El País y la Cadena SER, ambos de Prisa. Se convirtieron en una amalgama de críticas a Podemos y a un Partido Popular donde la vicepresidenta era la gran beneficiada por el ensalzamiento en forma de piropos que los medios de Cebrián hacían de su figura mientras hundían a sus rivales internos; véase María Dolores de Cospedal, el presidente Rajoy o el ya defenestrado José Manuel Soria -caído por sus mentiras tras la vinculación con los Papeles de Panamá-. Solo se salvaban tres figuras: Soraya Sáenz de Santamaría, Albert Rivera y el PSOE en sus vertientes más moderadas. Curioso.

Concurso público en la TDT "Concurso público en la TDT"

Por si acaso, Sáenz de Santamaría ya había pensado en tener su propia televisión - Grupo Prisa mediante- para lograr una campaña digna de las televisiones autonómicas en el 20D. En esta ocasión parece que el núcleo de ministros afines al presidente ha logrado que Rajoy se hiciera cargo personalmente de la situación y parar ese despropósito que habría supuesto con su electorado al ejecutivo la concesión de una licencia a un grupo con fachada de izquierda mediática que solo quería satisfacer a la vicepresidenta. Cedió la competencia del reparto de licencias directamente a Industria.

Para ello ha optado por un salomónico reparto con los grandes grupos: Mediaset y Atresmedia, en HD; así como buscar satisfacer en SD a potenciales socios ideológicos como Secuoya -a la que ya trataron de regalar la televisión autonómica 7 TV Región de Murcia- y a Florentino Pérez con su ansiado Real Madrid TV, la Conferencia Episcopal y Kiss Media. El Grupo Prisa entró en cólera ante la falta de atención gubernamental pero la lógica se impuso: Cebrián ya tuvo grandes grupos como Canal+ y Sogecable y los liquidó entre ventas masivas a Telefónica -consolidando un oligopolio en la televisión de pago- y a Mediaset -consolidando un oligopolio en la televisión en abierto-. Y a continuación criticó que la situación monopolística del sector impidiese a operadores como Prisa entrar en juego. De risa.

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