Así se criticaría la Semana Santa si se utilizaran los argumentos para atacar el Orgullo LGTBI

Así se criticaría la Semana Santa si se utilizaran los argumentos para atacar el Orgullo LGTBI

La Semana Santa despierta polémica, sobre todo entre aquellos que no son devotos.

Vida Maribel Baena Maribel Baena 14 Abril 2017 14:01

Todos los años, al llegar la Semana Santa, la polémica comienza. Es una semana que se dedica por completo a los católicos y a su culto; son los más devotos, los más religiosos, los que disfrutan con ganas esta semana. En algunas ciudades, como Sevilla o Málaga, la gente se echa a las calles desde bien temprano y no se recoge hasta pasada la madrugada, cuando termina el último paso. Se vive con pasión, con devoción.

Pero no todo el mundo lo vive así. Hay personas que solo encuentran quejas en esta semana, y también es respetable. Y es que si lo que sucede durante esta semana se extrapolara a otros ámbitos, la reacción de los religiosos sería exactamente la misma. Si bien ahora disfrutan ampliamente que sus procesiones llenen las calles, no les sucede lo mismo cuando estas mismas calles son ocupadas por cualquier otro tipo de festejo. Como, por ejemplo, el Orgullo Gay.

Sin entrar en lo molesta que es la Semana Santa para aquellos que no son creyentes, o para aquellos que no quieren pasarse la semana entera en casa porque no quieren ver pasos, lo cierto es que esta festividad católica podría criticarse con los mismos argumentos que se usan para el Orgullo Gay, y el final acabaría siendo el mismo. Por supuesto, la Semana Santa ha sido una tradición durante mucho tiempo, y aporta un gran beneficio económico a los hoteles, los bares y demás comercios de las ciudades más punteras. Pero eso no quita que esté libre de críticas, o que deba estarlo.

¿Queréis ver cómo los mismos argumentos que se usan para criticar el desfile del Orgullo Gay pueden ser usados para la Semana Santa? De nuevo, salvemos las distancias: la Semana Santa es una fiesta religiosa, mientras que el Orgullo Gay busca normalizar una situación de cuya estabilidad depende la vida de millones de personas. Sin más dilación, vamos a ver los argumentos.

1 ¿Es necesario exhibirse? ¿No se puede ser católico en privado?

Las procesiones llenan las calles "Las procesiones llenan las calles"

El primer argumento, y el que más escucharéis, contra el Orgullo Gay es "A mí me parece genial que sean homosexuales, pero, ¿es realmente necesario que lo expresen de forma pública? ¿No pueden quedárselo para ellos?". Esta crítica es la más sencilla de extrapolar, sin duda alguna. La libertad religiosa es una realidad (o debería serlo), con lo cual nos es indiferente que alguien sea católico. No obstante, ¿tienen que hacerlo públicamente? ¿Es obligatorio que paseen sus estatuas por las calles para demostrar su fe?

Se pueden poner multitud de excusas, se puede señalar una y otra vez que la Semana Santa es una tradición, pero lo cierto es que pocos devotos tendrán respuesta a esa pregunta. ¿No vale con ir a visitar los pasos a las iglesias? ¿Es realmente necesario que estos ocupen todas las calles, y corten el tráfico habitual de las ciudades?

2 Se fomenta un estereotipo católico alejado de la realidad

Una imagen de católico diferente "Una imagen de católico diferente"

¿Son todos los católicos igual de "extremistas"? ¿Todos lloran cuando ven una imagen de su religión paseando por la calle? ¿Todas las católicas llevan peineta, visten completamente de negro y cumplen penitencia por algo?

El tener esta imagen de los religiosos podría llegar a perjudicarlos, ¿no? Estaríamos normalizando un estereotipo muy alejado de la realidad. Y es que igual que hay católicos que se pelean por ver los pasos de Semana Santa en primera fila, también los hay que se quedan en casa tranquilos; por desgracia, eso no es lo que nos transmite esta festividad. ¿No les perjudica a ellos mismos?

De nuevo, el manido argumento sobre el "circo mediático" del Orgullo Gay podría aplicarse a la semana santa sin que este sonara falso. Y es que si el Orgullo Gay es un circo, la Semana Santa es un espectáculo muy parecido.

3 Ya no tiene carácter religioso, ahora todo se queda en la fiesta

Se repite hasta la saciedad que el Orgullo Gay ha perdido todo rastro de reivindicación, y que ahora no se ha quedado más que en una fiesta divertida que poco tiene que aportar a la sociedad. Prácticamente lo mismo se podría decir de la Semana Santa, y de todos esos que se dicen devotos y aprovechan las procesiones como una excusa para salir a emborracharse; hay muchos así, pese a que ahora mismo os estéis llevando las manos a la cabeza.

Muchos jóvenes creen que la semana santa es la excusa perfecta para salir a beber, luego ir a ver los pasos con amigos y, posteriormente, continuar la fiesta. La gente bebe mucho más en Semana Santa, y si no lo creéis, no tenéis más que preguntar a los hosteleros.

4 La Semana Santa se ha convertido en un negocio

La semana santa es un negocio "La semana santa es un negocio"

Si quieres estar en carrera oficial y ver todas las procesiones desde primera fila, sin tener que moverte, tendrás que pagar el asiento. Si prefieres verlo desde una zona alta, tendrás que pagar un balcón; el precio de los pisos que se encuentran en plena carrera oficial es mejor obviarlo. Si quieres salir en una procesión, deberás apuntarte a una hermandad y hacer el pago correspondiente. Y así con todo.

La Semana Santa es un negocio que va mucho más allá del carácter religioso de la fiesta. Son muchos los que buscan el beneficio económico, los que ven esta fiesta como una posibilidad para sacar más dinero del que hubieran podido obtener en condiciones normales. Comprad una botella de agua en el centro de Sevilla durante estos días, y probad a comprarla dentro de dos semanas, a ver cuál es la diferencia de precios.

5 Muchas tiendas deben cerrar

Tiendas que se ven obligadas a cerrar "Tiendas que se ven obligadas a cerrar"

Durante el desfile del Orgullo Gay, muchos comerciantes se quejan porque no les queda más remedio que cerrar su tienda unas horas. Debido a la gran cantidad de gente que hay en la calle, les es imposible abrir y funcionar de forma eficiente.

Pues algo parecido pasa con la Semana Santa. Las tiendas de ropa, muchas tiendas alejadas de la zona centro de la ciudad, deben cerrar esos días puesto que los beneficios son tan bajos que apenas les merece la pena mantener las luces de la tienda encendidas. Hay comercios que se benefician, por supuesto, pero casi todos ellos dedicados a la hostelería.

Cuando escuchéis argumentos en contra del Orgullo Gay, sean cuales sean, tratad de extrapolarlos a la Semana Santa. Curiosamente, veréis que todos casan prácticamente a la perfección.

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